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I. EL CAMINO A LA PIAZZA
PRÓLOGO

Es de mañana en Italia. El pueblo despierta. El sol comienza a brillar tenue por entre las nubes a medida que los italianos inician sus faenas del día. El panadero, hornea. El barrendero, barre. El cura, reza. Y la cocinera, cocina... Los niños salen a la calle a jugar con un pelota, y corren alrededor de ella en divertidos círculos por las calles del pueblo. Son pequeñas calles, angostas, llenas de casas grandes e imponentes. Casi apiñadas, una al lado de la otra, y de la otra, y de la otra. Formando deliciosos laberintos arquitectónicos por toda la ciudad. Algunos dicen que el alma de la cittá está en la Piazza... Una enorme piazza llena de historia, de pasado, de memoria. Es una piazza importante, concurrida, probablemente una piazza municipale... quizá la piazza San Marcos en Venecia, en plenos carnavales, quizá un par de días antes del miércoles de ceniza, o la piazza Fontana en Milán... Alrededor del... ¿1300...? ¿1400...?

El sol se eleva en el cielo, y la piazza se va llenando. Varios comerciantes comienzan a armar pequeños tarantines y tiendas para vender toda clase de mercancía inútil. De todas partes, decenas y decenas de personas se van acercando para presenciar el espectáculo del día... Los trabajadores abandonan sus faenas para acercarse a la piazza y presenciar el misterio. El barrendero termina de limpiar la última calle, aledaña a la piazza y corre junto a la gente que ya se va concentrando para disfrutar la representación del giullare...

El teatro es encuentro. Encuentro en el que convergen miles de almas en el ombligo del mundo. El teatro también es arte. Es el arte que conjuga dentro de sí, la manifestación de personajes ardiendo en deseos de estallar, de nacer y ver la luz de la vida por un instante. Representar es dare alla luce. Y la primera emoción manifiesta del recién nacido son millones de recompesas, una lágrima, una sonrisa, o simplemente una mirada firme a los ojos, ¡el mejor de los milagros!

Cuerpo y alma se funden y se convierten en uno solo ante los ojos del público. La palabra palpita, el nudo en la garganta hace que cada vez sea más difícil tragar saliva, y el vacío en el estómago, marea... Sin embargo, ahí sigue, viendo, sintiendo, siendo parte de la experiencia colectiva de vida, del parto compartido con ellos. El público es entrometido y por eso busca lo genuino, lo verdadero.

La comunicación que se lleva a cabo en el teatro va dirigida a la inteligencia sensible del espectador, y en última instancia, a la conciencia. ¿Esto quiere decir que el teatro es luz? Es luz y es oscuridad. Busca establecer una comunicación efectiva, diligente, al estimular al espectador, al llevarlo a cuestionarse y plantearse situaciones de cambio o evaluación en su propia existencia y en el entorno que le rodea. De manera que lo social es vital dentro del teatro, el contexto histórico, político y social es el marco de un teatro que hable de sí mismo y de su época.

De esta forma, existen en todo el mundo particulares formas de ver y hacer el teatro. Resulta simplemente normal que cada país, y hasta cada región, tenga su forma única de hacerlo. Así también, cada época de la historia ha encontrado en su entorno, la manera de desarrollar el género teatral desde sus propias raíces y con sus propias reglas. Los precursores griegos tomaron lo grande, lo excelso de sus dioses y crearon a sus héroes, protagonistas de tragedias y comedias inolvidables. Sus sucesores, los romanos incorporaron sus elementos propios a la fórmula griega. El Medievo tuvo que buscar dentro de su presunto oscurantismo los cimientos de un nuevo teatro para el pueblo. Así, el teatro ha ido evolucionando, siempre mirando atrás, y tomando de la realidad, el marco perfecto para su creación.

En toda Europa, la evolución del teatro contemporáneo ha estado marcada en enorme medida por los eventos históricos, políticos y sociales que la han sacudido. Italia no ha sido la excepción. El teatro italiano es uno de los más ricos en cuanto a historia y tradición. Todo comenzó en Italia y a lo largo de la historia, ha vuelto muchas veces al punto de origen. Desde los romanos, pasando por el Renacimiento, la Commedia dell´Arte y llegando hasta nuestros días, la cultura del teatro italiano ha sido el secreto para mantener vigente un género que a pesar de ser efímero, es un medio de comunicación idóneo.

En una revisión del teatro italiano contemporáneo, existe una gran tradición de actores, directores y dramaturgos. La parada es obligada e indispensable en un personaje que engloba estos tres renglones de la manera más equilibradamente perfecta. La relevancia del actor recae en la transmisión de las emociones y sentimientos incorporados dentro del mensaje del creador. La relevancia del director está en crear el diálogo armónico perfecto entre el actor y el espectador, logrando que ambos comulguen a través del texto. La relevancia del dramaturgo recae en la palabra. La palabra es el origen de todo, es algo que va más allá de los hombres y que pareciera que revoloteara en la inconsciencia..., la palabra trasciende y crea un vínculo entre el otro y yo. Este vínculo se convierte en encuentro, en experiencia, en teatro. Y la palabra es la clave del teatro.

Actor, director y dramaturgo se unen en un solo hombre. Un italiano de 78 años de edad, alto, fuerte, de cabello blanco, cutis sonrosado, inmensos ojos verdes y vitalidad indoblegable: Dario Fo. El desempeño de este hombre dentro del teatro italiano contemporáneo le otorga protagonismo absoluto de la escena. Laureado receptor del Premio Nobel de Literatura en el año 1997, Dario Fo se presenta como un hombre como cualquier otro, poseedor de una gran sensibilidad que le ha permitido reflejar con fulgor la realidad política y social de su país desde los años 60 hasta hoy en día. Su escuadrilla textual está compuesta por más de ochenta piezas de teatro y la obtención de innumerables premios, más a nivel internacional, que a nivel nacional. Sin embargo, lo que otorga relevancia a la labor de este dramaturgo es, más que la cantidad, la calidad de sus piezas, su significación para Italia y para el mundo entero.

Dario Fo ha recibido -durante más de medio siglo de activa labor- censuras, querellas, arrestos, amenazas de bomba en los teatros, cancelación de funciones, y nada ha logrado detenerlo. Aún hoy, en el año 2004, sigue haciendo temblar a muchos dentro de los organismos gubernamentales y del poder mundial. Todo esto sólo por decir la verdad y hacer reír en el ínterin. La risa se convierte, con Dario Fo, en catarsis y en revelación. Todas las verdades afloran a través de la risa, cuando olvidamos reír la razón muere y la conciencia pierde el sentido. La risa se vuelve razón, conciencia, a través de este autor.

Historiógrafo y militante político son dos conceptos que se unen al de dramaturgo para crear en Dario Fo un hombre interesado por su historia, por su cultura, y por transmitirla al pueblo. De esta manera, Fo se convierte en el juglar del siglo XX -y del XXI-, que utiliza la sátira y la farsa para revelar al pueblo su condición de oprimido, para generar en él la acción social, y la lucha por la libertad.

En un momento histórico y político aún delicado para Italia -época de la posguerra, finales de los años 40 y principio de los 50- Dario Fo irrumpe en la escena teatral italiana para generar un cambio, y desde su entrada al mundo teatral, ha sido signado por grandes procesos políticos. Alcanza un primer clímax en su carrera, durante los convulsionados años 60 y 70 italianos, convirtiéndose entonces en el autor del pueblo, además de convertirse en el autor vivo más representado del mundo.

En su trabajo, Fo ha combinado expresión oral popular y pensamientos radicales, utilizando la risa como arma contra la ideología. Es un hombre caracterizado por la creación de un teatro de ideas, de la razón, que comenta con la sátira incluso las ideologías más polémicas, y que considera que el teatro es una de las fundamentales maneras de expresión de la inteligencia humana. Así, Dario Fo utiliza lo que pasa en la calle, esos eventos de los que todos somos víctimas potenciales, pues a pesar de la huida puede que nos alcancen y nos muerdan el tobillo.

Así, Fo comienza a perfilarse como el precursor del teatro italiano contemporáneo para la segunda mitad del siglo XX. El protagonista de su creación teatral es el hombre de día a día, el antihéroe desvalido que debe luchar contra la intrincada maquinaria social y política que lo asfixia. De esta manera, la crítica social y, sobre todo, política tendrá cabida dentro de la producción dramatúrgica de este autor. Su obra goza aún hoy de increíble vigencia y eso es lo que nos lleva a acceder a su contenido, pues el mundo se convierte en una instancia universal que tiende a repetir su historia, y la gesta de injusticias y miserias humanas y sociales que Fo plantea, es una constante en la gran historia del mundo.

Tratar de descubrir a Dario Fo se convierte en una obsesión que derrumba nuestros esquemas mentales, nos encontramos frente a un juglar medieval, dispuesto a mostrarnos de frente la verdadera historia de los hombres. ¿Estamos listos para verla?

El acercamiento a la obra del autor se vuelve un reto que estamos dispuestos a tomar. Partimos de cero, con las manos vacías, pues en el terreno artístico donde todo es válido, la aproximación a un lugar lleno de concepciones rígidas y académicas resulta inútil, y puede incluso, llegar a estorbarnos a lo largo del camino. Nos planteamos una interrogante: ¿Cómo es entonces el teatro de Dario Fo y su expresión como medio de comunicación social?

Nuestra fortuna entonces, era descubrir a un autor que a través de su obra, nos diera luces para encontrar el camino hasta él, y formulamos como destino final de ese viaje, la creación de un guión teatral que partiera del origen y del viaje, que reflejara las estaciones y las paradas que el mismo Dario Fo nos obligó a hacer durante el descubrimiento de su teatro. En este sentido, nos planteamos una metodología bastante particular que nos permitiera hacer el viaje de descubrimiento hacia el continente inexplorado que es Dario Fo, y al atacar esta necesidad, poder también cumplir con la formalidad de un requerimiento académico. Decidimos entonces, que la mejor manera de complacer nuestras expectativas era sumergirnos por completo en una muestra textual significativa del autor, que nos dejara unir puntos, atar cuerdas y crear lazos, entre universos y realidades aparentemente distintas, enmarcadas en un hecho humano común y compartido por el mundo. Dejar que a través de la investigación, se propiciara el encuentro con nuestras expectativas y necesidades humanas y las del autor.

En Fo existe la necesidad de decir a gritos quiénes somos, cuál es la realidad inmediata que nos circunda, y revelar la aparente rutina de la cotidianidad que para muchos carece de interés y que con este autor, adquiere una dimensión desproporcionadamente humana. Somos el resultado de un marco social que nos encierra y nos reprime, y pareciera que estamos indefensos ante él. Este es el mensaje primordial que buscamos en la obra de Fo, aquel que se repite a través de ciertas constantes y de determinadas formas, y se convierten en la voz del autor, que retumba en casa rincón del mundo y se vuelve una necesidad de decirle al mundo, "¡hey, este es el mensaje que les digo! ¡Se los transmito a través del teatro!" Restaurando así, la dignidad del teatro como medio de comunicación social.

El mismo autor entonces se convierte en el hilo conductor de nuestro viaje. Llegamos a él a través de su vida y su obra, comprendiendo la estrecha relación que existe entre ambas, y como a lo largo de su historia, una ha llevado siempre de la mano a la otra. Durante meses, consultamos bibliografía sobre el autor, entrevistas, representaciones en video, conocimos sus diferentes períodos creativos, y esto nos permitió seleccionar qué buques de su flota textual serían objeto de nuestro análisis, abarcando un amplio ciclo de su vida y de su dramaturgia. La muestra cubre un período de aproximadamente 37 años en la dramaturgia del autor. La selección estuvo liderada por las piezas que son 'caballos de batallas' del autor, aquellas que son mundialmente conocidas e interpretadas y que reflejan un momento histórico y político sumamente trascendente, cinco títulos principales surgen de inmediato: Misterio Bufo (1969), Muerte Accidental de un Anarquista (1970), ¡Aquí No Paga Nadie! (1974), Ocho Monólogos (1977) y Pareja Abierta (1983).

Sin embargo, acotamos que, estando ya inmersos en el mundo dramatúrgico de Dario Fo, nos resultó imposible dejar y por demás, sumamente favorable, la lectura de muchas otras piezas que siempre estuvieron revoloteando en nuestra cabeza: Los pintores no tienen recuerdos, El hombre desnudo y el hombre de frac, Los muertos se facturan y las mujeres se desnudan y No hay ladrón que por bien no venga (todas de 1958), A donde el corazón se inclina, el pie camina (1962), Un Día Cualquiera (1986), ¡Gordura es hermosura! (1991), El papa y la bruja (1991), Tengamos el sexo en paz (1995), entre otros pequeños monólogos del autor.

De esta manera, nos pudimos percatar de la evolución que ha sufrido su dramaturgia, tanto a nivel de lenguaje, como de temática y de propuesta escénica; cada pieza es el resultado de un momento político y social determinado, claramente definido y dibujado por el autor. Esta evolución evidencia la labor del juglar, siempre atento a las necesidades del pueblo e igualmente dispuesto a satisfacerlo. La comedia siempre está presente, así como la farsa y la sátira siempre serán compañeras de trabajo del autor.

Desde sus inicios, Fo siempre tuvo esa vena crítica que le ayudaba a burlarse de aquellos 'entes superiores': Estado, Iglesia, Justicia, en fin, Poder. Y de una llamada a la revolución, a la lucha, al despertar de la clase obrera y oprimida de Italia, Dario Fo va universalizando su mensaje, siendo éste quizá uno de los puntos más claros de la mencionada evolución del autor.

Revisando sus piezas detenidamente, nos encontramos frente a frente con la perfecta mezcla de comedia, crítica, denuncia política y social y sobre todo, memoria: la juglaría maestra de Dario Fo, Misterio Bufo. El encuentro con este texto nos dejó petrificados bajo la luz del encuentro cara a cara con el juglar, nos detuvimos frente a él y fuimos llevados a un viaje interno en la máquina del tiempo, saltando de presente a pasado, mezclando historia con crónica, religión y política, ficción y realidad. En Misterio Bufo, Dario Fo se revela como el historiógrafo salvaje que es, analizando políticamente el pasado para traerlo a la historia contemporánea de la mano de una figura medieval desaparecida ya de los anales de la cultura: el juglar o giullare. Posteriormente, tuvimos lo oportunidad de contemplar en video una representación de Misterio Bufo interpretado por Dario Fo en un one-man-show donde el juglar interpreta múltiples personajes al mismo tiempo, dejando claramente sobre la mesa las razones por las cuales en muchos países del mundo, Fo es más conocido por sus habilidades actorales que por sus capacidades dramatúrgicas. Ciertamente, una maquinaria teatral y dramatúrgica impresionante se conjugan en Misterio Bufo haciendo de ella, una obra maestra del teatro europeo contemporáneo.

Entendimos entonces, que este Misterio Bufo, esta representación grotesca de un juglar, se convertiría en el hilo que nos iba a permitir hilvanar toda nuestra travesía. Esta pieza nos llevó a comprender que la verdad y la mentira, el poder y la miseria, van siempre de la mano, y esto precipitó un encuentro -por demás necesario- más que con el autor, ya con nosotros mismos. Probablemente consideramos que la vida no es más que una gran plaza, rodeada de intrincadas calles y oscuros callejones, pero que necesita el encuentro, la presencia con el juglar que con su lengua revuelva nuestros pensamientos y dé paso a la conciencia y al autoconocimiento. Esta pieza se convierte en el eje central para este trabajo de investigación, titulado: "El Juglar se presenta en la Plaza. Acercamiento al Misterio Bufo de Dario Fo ".

Ya no somos más pasivos, hemos entrado en la piazza y nunca volveremos a ser los mismos. Y es de esta manera, como decidimos abordar el reto de desarrollar una coherencia en el curso de esta investigación e hilar sus resultados de manera coherente, produciendo un estudio exploratorio de tipo no experimental, en el que podremos examinar un tema poco estudiado a través de un observación de los hechos tal y como se dan en su contexto, para ser sometidos a un posterior análisis. Nace entonces este trabajo especial de grado, correspondiente a la Modalidad III: que comprende Proyectos de Producción, submodalidad 2: Proyectos Audiovisuales, que abarca la realización de guiones para series de televisión, telenovelas o largometrajes, y en nuestro caso particular, la realización de un guión para teatro.

Una vez claros en nuestro propósito, pudimos establecer una estructura que dividió la investigación en cinco partes, de las cuales, la segunda está dividida en tres capítulos, y la tercera, en seis. A través de estas cinco partes se transmite el pensamiento y la concepción del arte teatral y dramatúrgico de Dario Fo. De esta manera, la investigación se ha concebido y estructurado como una típica juglaría de un juglar medieval: La giullarata di un giullare. Dario Fo habla en su Misterio Bufo:

El juglar que se presentaba en la plaza descubría al pueblo su condición, la condición de 'cornudo y encima apaleado', como se suele decir. Porque esta ley le imponía precisamente la burla, además del cabestro. (. . .) Así que el juglar era alguien que, en la Edad Media, pertenecía al pueblo; como dice Muratori, el juglar nacía del pueblo y del pueblo tomaba la rabia, para devolvérsela de nuevo al pueblo filtrada a través de lo grotesco, de la 'razón', para que el pueblo tomara conciencia de su condición. (1998: 24).

Así, las cinco partes que componen esta investigación reconstruyen lo que sería una juglaría, la giullarata; y los dibujos que acompañan cada una de las partes, son hechos por el propio Dario Fo, haciendo alusión a los arlequines, bufones y juglares de la Edad Media y de la Commedia dell´Arte... Comenzamos en la Primera Parte con "El Camino a la Piazza" por parte del pueblo. Un nuevo día amanece en Italia, y poco a poco, los obreros van dejando sus faenas para conglomerarse en torno a la piazza principal, una gran plaza, probablemente municipal, donde en pocas horas, un giullare saldrá y representará una juglaría. Esta Primera Parte sirve para introducir el tema objeto de estudio, así como expone los antecedentes y las interrogantes que nos planteamos a lo largo de la investigación, y posteriormente exponer cuál será el destino final de esta travesía que emprendemos de manos del autor.

En la Segunda Parte llamada "Preparación de Il Giullare", el actor que interpreta al juglar comienza su rutina de preparación en privado antes de hacer la presentación al público. En el Primer Capítulo titulado "L´Attore se viste y se maquilla", el actor comienza a abandonarse y se convierte en un juglar, aquí exponemos las bases teatrales que sirvieron de preparación a nuestro dramaturgo objeto de estudio, Dario Fo, todo 'Lo Cómico' se engloba en este capítulo. El Segundo Capítulo tiene por nombre "Il Discorso se prepara para cobrar vida", y abarca todo lo que tiene que ver con las bases teatrales del discurso político, social y popular que caracterizan a nuestro autor, aquí se engloba todo 'Lo Político'. Finalmente, el Tercer Capítulo surge con suma importancia bajo el nombre de "Il Giullare se presenta ante el público", similando ese momento mágico en que el juglar finalmente aparece en la plaza y el público lo observa por primera vez, este capítulo engloba a 'El Cómico Político: Dario Fo', esbozamos una breve biografía que ilustra cómo ha sido la vida artística, social, humana y militantemente política de nuestro dramaturgo que incluso hoy sigue causando estragos a los dirigentes del poder.

La Tercera Parte de esta investigación lleva por título "Comienza il Gioco" y es la parte medular de este trabajo, al comenzar el juego del juglar, comienza nuestro análisis de las cinco piezas principales de este autor siguiendo un orden cronológico, además, nos apoyamos en el análisis de las demás obras mencionadas anteriormente en esta sección. Así surge, el Primer Capítulo titulado "Il Giullare interpreta en varios dialectos", donde analizamos 'La Memoria en Misterio Bufo', siendo esta obra la pieza célebre del autor, y además la que da forma y estructura a este trabajo de investigación por su importancia dramatúrgica e histórica, el análisis profundizará -más que en el contenido textual de la pieza- en las raíces intrínsecas de sus razones populares. El Segundo Capítulo analiza 'El Escándalo en Muerte Accidental de un Anarquista' y lleva por nombre "Con su lengua, pincha las vejigas de los amos", recordemos que el arma del juglar, es su lengua; y con ella, él es capaz de hacer que los amos, de murallas que son, se conviertan en piedras, por ello el escándalo es la peor manera de lastimar al amo, y el juglar lo hace a través de su lengua. El Tercer Capítulo toca un tema social, al abordar 'Lo Social en ¡Aquí No Paga Nadie', por primera vez, el pueblo comienza a responder al juglar y de ahora en adelante, la gente descubrirá que no podrá volver a ser lo que era, este capítulo está titulado "El pueblo se envuelve en la giullarata". Posteriormente, "Il Giullare salta y piruetea ante el pueblo" da nombre al Cuarto Capítulo, donde, con sus ágiles argucias, el juglar se luce frente al público y aborda 'Lo Humano en Pareja Abierta', la dimensión quizá menos conocida de Dario Fo y sin duda alguna, increíblemente fuerte. El Quinto Capítulo es titulado "La Fiesta se arma con estrépito y alboroto", y surge después del análisis aplicado a las piezas y una interrogante que nos planteamos en base a los resultados: '¿Y entonces, Dario?'. Finalmente, el Sexto Capítulo cobra vida a través del título "El pueblo estalla en risas", donde además cobra vida el objetivo de esta investigación, el guión teatral llamado 'La Memoria de un Escándalo Socialmente Humano'.

La Cuarta Parte de este trabajo responde a una necesidad nuestra de comentar la experiencia de acercamiento a Dario Fo, qué nos ha pasado después de realizar este viaje, cuando finalmente vislumbramos a lo lejos, la tierra. A esta sección la llamamos "Il Giullare araña las conciencias del pueblo" porque eso es lo que Fo hace con nosotros, araña nuestras conciencias como buen juglar que es y nos vemos forzados a mirar dentro de nosotros, y descubrir que la realidad es ahora distinta.

Finalmente, la Quinta Parte de esta investigación titulada "Fin de la Giullarata: Il Giullare se despide", revolotea alrededor de ese momento en que el juglar satisfecho, saluda y abandona la plaza. Dario Fo ha cerrado su ciclo con nosotros y es momento de partir. Compartimos nuestras conclusiones sobre este viaje y ofrecemos recomendaciones a aquellos que quieran subirse viaje expreso de Dario Fo.

II. PREPARACIÓN DE IL GIULLARE
MARCO REFERENCIAL

La gente sigue llegando a la Piazza que ahora comienza a colmarse de personas. A pesar de ser una plaza grande, los comerciantes atiborran los posibles espacios libres para el pueblo y no dejan de exclamar lo 'necesario' que resultan los bienes que ofrecen. "¡Sillas! ¡Compre su silla! ¡Nadie disfruta un buen espectáculo si no tiene una buena y cómoda silla donde descansar sus posaderas! Miran que el juglar es que salta y brinca, pero para ustedes, es mejor que estén bien sentaditos... ¡Sillas!" Y cada vez más fuerte, "¡SILLAS!".

Otro, considera que el hambre debe ser la mayor preocupación durante el espectáculo. "¡Sardinas! ¡Lleve sus ricas y nutritivas sardinas! Lo suficientemente buenas como para levantar un muerto... Oiga, señora, ¿viene a ver al juglar? ¡Pues la felicito! ¿Sabe? Aquí entre nos... él es amigos mío. Sí, de veras. ¿Y sabe qué más? A él le encanta alimentarse sanamente comiendo sardinas. ¡Cómpreme una sardina!" Intento fallido. Fracaso total. "¡Sardinas! ¡La comida oficial de los mejores juglares de toda Italia! Comer sardina es muy saludable, los doctores lo recomiendan... ¡Sardinas!"

La piazza se convierte en una enorma fiesta, y todos están invitados...

Sin embargo, en otra parte, muy cerca, un actor se prepara para la representación del juglar...

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