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5. LA FIESTA SE ARMA CON ESTRÉPITO Y ALBOROTO
¿Y entonces, Dario?

Tratar de englobar lo que significa la obra de Dario Fo supone tomar en consideración que se trata de un ser humano que, sabiamente, apuesta al conocimiento certero del pasado: su pasado y el de la nación que lo vio nacer. Y es que esa memoria es la que le permite universalizar su mensaje y hacer de la palabra y el hecho teatral la manera perfecta para unir al mundo en una sola risa que trasciende de una problemática y un sentimiento común.

Sus personajes, como todos, símbolos de la sociedad vienen enmascarados y llenos de realidad, tanta que da risa. A través de ellos el autor pretende crear una conciencia social en los espectadores, por medio del humor y del juego con lo absurdo. De alguna manera Fo insta al público a descubrir el enigma del que habla Benedetti en su poema Enigmas:

Todos tenemos un enigma
Y como es lógico ignoramos
Cuál es su clave de sigilo
Rozamos los alrededores
Coleccionamos los despojos
Nos extraviamos en los ecos
Y lo perdemos en el sueño
Justo cuando iba a descifrarse

Y vos también tenés el tuyo
Un enigmita tan sencillo
Que los prestigios no lo ocultan
Ni lo descartan los presagios
Está en tus ojos y los cierras
Está en tus manos y las quitas
Está en tus pechos y los cubres
Está en mi enigma y lo abandonas. (Benedetti, 2000: 155)

Tratar siquiera de ahondar en las influencias que ejercen presión en un hombre como Fo supone aceptar que, ante todo, se nutre de la gente, de la historia y de esas pequeñas pero grandes cosas que sufre y padece la humanidad todos los días y, quizá esa fijación con la cotidianidad es lo que le ha costado la subestimación por mucho tiempo a pesar de llevar en su curriculum un Premio Nobel.

Luego de esa marcada influencia de la gente y de lo humano, vale destacar la posición política que siempre ha mantenido y es que, más allá de derechas e izquierdas, Fo es un hombre que entiende el proceso comunicativo desde la gente y apoya desde la acción la idea de Fernando Savater -en su libro El Valor de Elegir- de "tomarse concientemente la dimensión colectiva de la libertad individual" (Savater, 2003: 149), y la necesidad de ser protagonistas de los cambios sociales, y no meros espectadores del triste espectáculo que representamos. Además, comparte con el mismo Savater que una idea política es una forma de hacer, y no una forma de ser. Así, materializa su expresión teatral y lleva al escenario la sátira y la crítica a todo un sistema de relaciones de poder que se dan en todos los niveles humanos; desde la pareja pasando por la familia y llegando a la iglesia y el gobierno.

Sin embargo, no se trata de expresión por expresión, sino más bien de la certeza de que el teatro es un medio de comunicación que posee, como lo aseguran algunas líneas de la Selección de Máximas del Natya-Castra (citadas por César Oliva y Francisco Torres Monreal):

De este modo, por medio de los sabores, los sentimientos y sus modos todos de movimiento, este Teatro será para todos fuente de enseñanzas.
(. . .)
Porque al mostrar los senderos de la ley, de la gloria, de la longevidad y de la gracia, y al fortalecer la inteligencia, este Teatro será para todos fuente de enseñanzas. (Oliva y Torres Monreal, 1997: 23)

Y es que junto a su esposa, Fo desmitifica temas cercanos a la gente y los muestra en el escenario con el único propósito de enseñar y convertir el teatro en un espacio para decir lo que afuera no nos atrevemos, además, con la ventaja de reírnos de nuestros propios miedos, tal como ocurre con su obra Tengamos el Sexo en Paz, la cual forma parte de una perfecta charla de educación sexual. Y es que en este punto es posible que Fo comulgue con Sábato cuando afirma, en su libro La Resistencia, que:

Hay que advertirles a los chicos del peligro planetario y de las atrocidades que los hombres han provocado en los pueblos. Es necesario que se sientan parte de una historia a través de la cual los seres humanos han hecho grandes esfuerzos y también han cometido tremendos errores. La búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación. (. . .) No podemos seguir leyéndoles a los niños cuentos de gallinas y pollitos cuando tenemos a esas aves sometidas al peor suplicio. (Sábato, 2000: 79)

De acuerdo a lo consultado el día 2 de junio de 2003 en el site: http://www.geocities.com/Athens/Delphi/4176/dario.htm, la Academia Sueca que otorgó el Nobel a Fo comenta que "si alguien merece el epíteto de bufón en el sentido justo de la palabra, ese es Dario Fo. Con una mezcla de risa y seriedad, él abre nuestros ojos a los abusos e injusticias sociales, y hacia la perspectiva histórica en la que puede situarse".

En otro site: http://www.mcasillas.net/teatro7.html, consultado el mismo día, encontramos un artículo haciendo referencia a Fo y a una función de Isabel, tres carabelas y un charlatán:

Dario Fo también se burla de los solemnes e intolerantes en la vida real como en su discurso a los miembros de la Academia de Suecia cuando les dijo que ellos eran los que deberían de haber recibido el premio mayor, porque se atrevieron a dárselo a un bufón
(. . .)
Con Dario Fo regresan los bufones al poder y se vuelve a recrear el teatro que inventó entreverando viejos trucos de la Comedia del Arte con toda clase de gags del cine mudo resultando cosas muy divertidas, comerciales pero de rigurosa construcción dramatúrgica y escénica.
Dario Fo es creador de un género popular y ha logrado una potente alquimia teatral que es heredera de la tradición bufa en la que Fo se ha dedicado desde siempre.

Ese interés por rescatar la verdadera historia del uso de las máscaras, la tradición juglaresca, el oficio del actor y la conexión entre la razón y la risa hacen de Fo un comunicador social que se nutre de hechos reales para levantar el escándalo que, por costos en las cuotas de poder, se dejan tras el telón del miedo. Fo investiga, descubre y trata de abrir la herida de la duda en el espectador para que descubra su verdad y escuche otra versión de los hechos distinta a la que socialmente ha aprehendido sin derecho a protestar.

Y es preciso añadir la manera que utiliza para inmortalizar su obra, y es que muchos seres vivos (humanos y animales) son capaces de comunicar, pero pocos viven con el premio y el castigo de tener un alma, éstos son los artistas. Y puede que observar a las hormigas trabajar juntas o a unas abejas construir un hermoso y perfecto panal sea una visión mágica, pero todas lo hacen igual; mientras que, como artista, Fo une magistralmente un planteamiento político, social y humano a través de la escena teatral, que resulta un medio caliente y perfecto para vivir la experiencia de la improvisación, ésa en la que el autor basa su teatro, y la manera por la que vive la experiencia teatral de ese encuentro con el 'otro'.

El teatro de Fo es un teatro comprometido con la historia, el presente y el futuro de las relaciones humanas de allí que afirme recientemente en una entrevista de la periodista Pilar Fernández -y consultada el 22 de julio de 2004 en el world wide web, en el sitio: http://www.esfazil.com/kaos/noticia.php?id_noticia=4626-:

Todos aquellos que defienden que los autores deben permanecer ajenos a la política, a la sociedad, a la historia económica, a la violencia, a las injusticias, a las guerras, en primer lugar hay que decir que no viven en el mundo, y, sobre todo, que son profundamente ignorantes de la historia. Todos los autores no comprometidos se quedan fuera de la historia.

Todos estos planteamientos se nos hacen evidentes luego de un análisis de sus piezas, después de leer a profundidad su discurso, somos capaces de reconocer la memoria, el escándalo, lo humano y lo social en Dario Fo, un hombre que vive de la historia del mundo y que con ella se reinventa cada día como un vocero de los hombres, un juglar.

¿Qué nos queda luego del análisis realizado? La comprensión de que cada pieza surge -junto con cada variable- como respuesta a un momento determinado particular. ¿Por qué la memoria en Misterio Bufo? Porque el pueblo por primera vez tiene voz propia y está hablando y actuando por sí solo, para que una sociedad pueda surgir, luchar, debe tener identidad, debe tener memoria... ¿Por qué el escándalo en Muerte Accidental de un Anarquista? Porque sólo a través del escándalo es que se activa el pueblo. Las peores tácticas y tretas terroristas estaban siendo desplegadas por el gobierno, y a través del estallido del escándalo, el pueblo puede abrir los ojos, tomar conciencia y conocerse mejor... ¿Por qué lo social en ¡Aquí No Paga Nadie!? Porque ahora la lucha y el escándalo se trasladan, de la fábrica, a la casa, a la sociedad, a la familia, y aún así, es necesario que estalle -de manera diferente, claro, pero que estalle-... ¿Por qué lo humano en Pareja Abierta y otros monólogos? Porque la trasnformación es necesaria, quizá más ahora que nunca...

De esta manera, el análisis nos permite ahora crear la propuesta de un guión teatral a partir de textos de Dario Fo y del conocimiento más profundo de su dramaturgia. Así, la pieza nace como un diálogo entre un hombre y una mujer, que recuerdan cómo su vida ha estado llena de escándalos y vicisitudes sociales, pero que sin embargo, son una pareja capaz de mirar hacia adelante y ver un futuro juntos.

Este análisis nos permitió ubicar ciertos elementos de relevancia en la dramaturgia de Dario Fo, partiendo de las variables analizadas. Así pues, pudimos observar en qué lugar y en qué momento de cada recorrido, el autor se abandona y se entrega por completo al público; ese momento en que el acto creativo estalla y se convierte en encuentro con el otro.

Igualmente, el análisis nos acercó a fenómenos que el autor explora y desarrolla en su discurso una y otra vez de maneras distintas y originales, pero con el trasfondo siempre claro. Estas constantes dentro de su dramaturgia, nos permiten ahora, crear un guión teatral propio a través del cual podamos hablar utilizando la voz de Dario Fo, y tomándole prestadas algunas palabras...

6. EL PUEBLO ESTALLA EN RISAS
La Memoria de un Escándalo Socialmente Humano

"¡¿Volver a inventar la pareja abierta?!
¡Fuera de mi casa, caradura!"
Mujer.

La Memoria de un Escándalo Socialmente Humano nace, ahora, de un momento de expectativas acumuladas que han comenzado a abrirse y a ver la luz del sol. La pieza fue construida sobre la base de un hilo conductor: un ejercicio mental -hasta cierto punto autobiográfico- que permite al personaje del HOMBRE mirar atrás en su vida, y ubicar en un sitio de su memoria, ciertos elementos del pasado. El motivo de este ejercicio mental es que el HOMBRE acaba de recibir un importante reconocimiento mundial: el Premio Nobel.

Así, se estructuró la pieza en un solo acto, teniendo como protagonistas a dos personajes: un HOMBRE y una MUJER, que en un primer momento hacen clara referencia a Dario Fo y Franca Rame, pero que pueden sencillamente ser un par de locos, bufones o juglares... El ejercicio mental que inicia el HOMBRE es rápidamente seguido por la MUJER, y pronto se convierte en un juego actoral de una pareja que evidentemente se ama, pero que tiene que encontrar un lugar para cada uno en la memoria de sus vidas y en el escándalo del mundo actual.

La construcción del texto se hizo a partir de las propias piezas de Dario Fo. Los diálogos, y la acción escénica básica, están montados sobre la base del hilo conductor Pareja Abierta, dando pie a la presencia de muchas de las demás piezas analizadas. Esto, pues consideramos que el aporte de Dario Fo está intrínsecamente conectado con se relación con Franca Rame. De ahí que los personajes sean un HOMBRE y una MUJER, un Dario y una Franca...

Asimismo, los textos también tienen aportes de entrevistas y comentarios del propio Fo, y del discurso de aceptación que pronunció al recibir el Premio Nobel en diciembre de 1997. (Ver Anexo 1)

La pieza abre con el actor reflexionando sobre el premio que acaba de recibir. De inmediato comienza a realizar un ejercicio mental hacia la memoria, recordando, reviviendo cómo ha vivido su vida, su nacimiento. El Nacimiento del Juglar. El aporte de Misterio Bufo en este monólogo inicial es de suma importancia para explicar quién es el personaje: se trata de un juglar, un giullare, que fustiga el poder y restaura la dignidad de los humildes. La memoria se vuelve presente y el juglar medieval cobra vida entre nosotros gracias a los textos de Misterio Bufo.

Luego se nos presenta la actriz, como una mujer con los pies bien puestos sobre la tierra, muy mujer y muy humana. En este corto monólogo se evidencia la ideología de las mujeres de Rame y Fo, construido en base a textos de ¡Gordura es Hermosura!, comentarios de Franca Rame con respecto al Premio Nobel y sobre Tutta casa, letto e chiesa, y el monólogo de La Madre Pasota.

A partir de aquí comienza el diálogo entre los dos personajes, construido sobre la base de los textos de Pareja Abierta, y salpicado: los textos del HOMBRE, con aportes de Muerte Accidental de un Anarquista, Misterio Bufo y ¡Aquí No Paga Nadie!; y los textos de la MUJER, con aportes de La Mujer Sola, Un Día Cualquiera y La Madre Pasota. De esta manera, los textos que alimentan las intervenciones del HOMBRE, están tomados de las piezas que Dario Fo escribió solo, mientras que los textos que conforman las intervenciones de la MUJER, están tomados de las piezas escritas en compañía de Franca Rame. Consideramos que esto añade un valor dramatúrgico a los textos de los personajes, creados prácticamente por ellos mismos, y adaptados por nosotros.

Estos textos fluirán como un diálogo entre los dos personajes que, en la primera mitad de la pieza, será constantemente interrumpido para derribar la 'cuarta pared' y hablar con el público de tú a tú para hacerlo partícipe de la situación. En la segunda mitad, la 'cuarta pared' se rompe pero esta vez creando una suerte de diálogo con una doctora que no está en escena.

Para hacer este enlace -que además rompe con el tempo que se venía construyendo- tomamos la frase que sirvió de título original al monólogo de La Violación, "No me grito, no me muevo, no tengo voz..." Y ya para la segunda mitad de la pieza, la dinámica de los textos cambia. Aquí se evidencian claros los aportes del Monólogo de la Puta en el Manicomio, pues ambos personajes son encerrados en uno y son interrogados y tratados por una doctora debido a su 'aparente' locura. También es de suma importancia el aporte de Yo, Ulrike, grito... cuyos textos nos ayudan a construir toda la situación de silencio al que son sometidos los personajes. Finalmente, el escándalo estalla retomando textos de Muerte Accidental de un Anarquista, y cerramos la pieza tomando comentarios propios de Dario Fo y el final del discurso de aceptación del Premio Nobel.

De esta manera, los dos personajes acaban con su juego actoral y vuelven al presente, conscientes de su memoria, de su escándalo y de sus relaciones como pareja, para seguir adelante y aceptar lo que el futuro les depare...

6.1 En escena
El escenario asemeja mucho a un espacio vacío donde sólo hay dos butacas en primer plano, una a cada lado del escenario; y una mesa con dos sillas, ubicada al centro del escenario, en segundo plano. Sobre la mesa, estarán algunos elementos de vestuario: una bufanda, dos batas, una que otra camisa o una chaqueta... Estos elementos servirán a los actores en determinados momentos para enriquecer y apoyar la acción escénica, así como para marcar disfraces e interpretaciones de otros personajes.

Los espacios temporales de presente y pasado se marcarán con la iluminación y con la utilización del proscenio y la frontalidad cada vez que los actores se aislen de la acción escénica. Así también, los cambios de situaciones de una escena a otra o de un lugar a otro también serán marcados por la iluminación. Ya sea que estemos dentro de un cuarto, en un consultorio psiquiátrico, o en una sala, la iluminación deberá diferenciar claramente estos espacios para apoyar el desplazamiento de los actores en escena.

El vestuario de los actores será sencillo. El HOMBRE vestirá de manera sobria pero sin llegar a ser elegante, camisa y pantalón de un solo color, o dos colores claros, beige o blanco. Mientras que la MUJER tendrá un aspecto más estrafalario, medio bohemio, podrá usar un vestido holgado y colorido, o una combinación de falda y blusa igualmente pintorescos. No podrá vestir pantalón.

Toda la acción se llevará a cabo enmarcada por la iluminación, no habrá cambios de vestuario ni salidas o entradas de personajes, una vez que salen, los actores siempre estarán en escena... permitiendo desplazamientos libres por el espacio y breves apliques de vestuario en escena con los elementos que están sobre la mesa. De esta manera, el ejercicio mental del HOMBRE podrá cobrar vida, y la pieza se convertirá en un gran juego actoral...

"La Memoria de un Escándalo Socialmente Humano"


En escena, dos butacas colocadas en primer plano, una a cada lado del escenario. En el centro, en segundo plano, una mesa con cartas, prendas de vestir, etc. Y dos sillas.
Un HOMBRE está sentado en la butaca izquierda de perfil al público. La escena está en penumbras mientras el actor habla. Sólo él iluminado. Iluminación neutra.

HOMBRE.- Contra Jogulatores Obloquentes. (Se levanta de la butaca, reconstruyendo el momento.) Me encuentro enfrente del teatro en Vía di Porta Romana en Milán donde Franca, junto con Giorgio Albertazzi, actúan Il Diavolo con le Zinne... Repentinamente me rodea una multitud de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de la televisión. Comienzan a hacer toda clase de preguntas, yo aún no entiendo mucho... "Sono esterrefatto!" alcanzo a decir, "¡Estoy pasmado!"... Un transporte de pasajeros se detiene, inesperadamente, el conductor sale para saludarme, entonces todos los pasajeros lo siguen, ellos me aplauden, sonríen, ¡están felices!, todos quieren estrechar mi mano y felicitarme. De pronto, comienzo a escuchar una música (comienza a escucharse muy bajo una música a ritmo de samba), la verdad es que está algo desafinada... (Cambia de tono. La iluminación también cambia.) "Jogulatores obloquentes" "bufones que difaman e insultan". Esta era una ley que permitía a cualquiera y todos los ciudadanos a insultar a los bufones, a golpearlos e incluso, si estaban de humor, matarlos, sin correr cualquier riesgo de ser traído a juicio y ser condenados. Asumo, para no asegurarlo que esta ley no está en vigor, así que puedo continuar con seguridad. (comienza a ensayar el discurso.) Estimados miembros de la Academia, admitamos ésto: esta vez ustedes se excedieron. Quiero decir que, primero otorgan el premio a un hombre negro, luego a un escritor judío. Ahora se lo dan a un payaso. ¿Qué pasa? Como dicen en Nápoles: pazziàmme? ¿Hemos perdido nuestros sentidos? Yo les doy las gracias más festivas, en el nombre de multitudes de mimos, bufones, payasos y cuenta cuentos.
(Abandona la postura discursiva y comienza a dramatizar.)
-¡Oh, gentes, acudid, que aquí está el juglar! Juglar soy yo, que salta y piruetea y los hace reír, que se burla de los poderosos y les muestra qué orondos y engreídos son los globos que hacen guerras donde los degollados somos nosotros. Acudid, que es la hora y el lugar de que yo haga el payaso, y les enseñe. ¡Doy un saltito, canto un poquito, hago jueguitos! ¡Mira cómo muevo la lengua! Parece un cuchillo, trata de recordarlo. Pero no he sido siempre... y eso quiero contarles, cómo he nacido. No he nacido juglar, no vine al mundo con un soplo del cielo, y, ¡hop!, aquí estoy: "¡Buenos días, buenas noches!" ¡No! ¡Soy el fruto de un milagro! Yo nací villano, esclavo, un verdadero campesino. ¡Hasta que encontré una maravilla de tierra! ¡Era un milagro! ¡Era el paraíso, el paraíso terrenal! Hasta que un día pasó el señor de todo el valle, y quiso quedarse mi tierra, luchó y luchó, hasta que un día llegó él, con todos sus soldados..., se reía..., estábamos en los campos con los niños, mi mujer y yo, trabajando... Él llegó..., se bajó del caballo..., se quitó los calzones..., se acercó a mi mujer..., la agarró, la tiró al suelo, le arrancó las faldas... Yo quería moverme pero los soldados me sujetaban, se abalanzó sobre ella, lo hizo como si ella fuera una vaca... Después..., mi familia se fue y yo me quedé solo. ¡Solo con mi tierra! Así que una noche agarré un pedazo de soga y me lo puse al cuello, y..., siento que una mano me toca el hombro, me vuelvo y veo a un tipo de cara pálida, de ojos grandes, que me dice:
-¡Mal asunto este de querer ahorcarte! Sé bien por qué quieres hacerlo. Lo has perdido todo, mujer, hijos y sólo te queda la tierra, bien, lo sé bien. ¿Sabes quién soy?
-No, pero me han entrado dudas de que seas Jesucristo.
-¡Bien! Lo has adivinado. Este es Pedro, y el otro Marcos. Tú me has dado de comer y yo te doy de hablar. Es justo que te hayas quedado la tierra, es justo que no quieras amos, es justo que hayas tenido la fuerza de no ceder, es justo... ¡Te quiero, eres fuerte! Pero te falta algo que es justo que tengas: aquí y aquí (indica la frente y la boca). No te quedes aquí pegado a esta tierra, sal y a los que te tiren piedras diles, hazles comprender, y arréglatelas para que esa vejiga hinchada que es el amo la puedas pinchar con la lengua, para que salga el suero y el agua podrida. Tienes que aplastar a estos amos y todos los que les rodean. No por tu bien, ni por tu tierra, sino por aquellos como tú que no tienen tierra, no poseen nada y sólo pueden sufrir y no tienen dignidad que reclamar. ¡Enséñales a vivir con el cerebro y no con los pies! (Pausa.) Jesucristo soy, que vengo a ti para darte la palabra. Y esta lengua pinchará y reventará como una lama todas las vejigas, y se lanzará contra los amos para aplastarlos, para que los demás comprendan, para que los demás aprendan, para que los demás puedan reírse de ellos. Que sólo con la risa se deja coger el amo, y si se ríen de los amos, el amo de montaña que es se vuelve colina, y después ya nada. ¡Toma! Voy a darte un beso que te hará hablar.
De pronto sentí que mi lengua brincaba, y mi cerebro rebullía y mis piernas se movían solas, y me planté en la plaza del pueblo, gritando:
-¡Acudid, gentes! ¡Acérquense! ¡Aquí está el juglar! Les enseñaré a hacer sátiras, a burlarse del amo, que es una vejiga grande y con mi lengua la voy a pinchar. ¡Y les contaré todo, cómo viene y cómo va, y que no es Dios el que roba! Es robo impune y las leyes son suyas... hablar, hablar. ¡Eh, gentes! ¡Vamos a aplastar al amo! ¡Aplastar! ¡Hay que aplastarle...!

Cambio a la iluminación neutra. Se vuelve a escuchar muy bajo la música a ritmo de samba. Se ilumina una parte hasta ahora oscura del escenario. En otra butaca, una MUJER habla.

MUJER.- ¿Que cómo se siente ser la esposa de un ganador del Premio Nobel? ¿tener un monumento en mi hogar? Jajajajaja, ¡por Dios! No estoy preocupada, ni me hace sentir en desventaja; he estado en entrenamiento durante mucho tiempo. Hago mis ejercicios cada mañana: flexiono mis manos y mis rodillas, y de esa manera me he acostumbrado a favorecer al pedestal de un monumento. Estoy bien respecto a eso. Perfectamente. Si he trabajado mucho con él... feliz de sus éxitos, que sin embargo eran sólo suyos. De pronto, él se había vuelto importante... ¡importantísimo...! ¡Un monumento! Pero los monumentos, como todos saben, se levantan sobre un pedestal... ¿Saben por qué las mujeres rara vez ganan el Nobel? Porque no tienen esposas que los ayuden. (Se levanta de la butaca.) Nosotras, las mujeres, llevamos años luchando por nuestra liberación, por la igualdad de derechos con el hombre, igualdad social, igualdad de sexo. Algo hemos avanzado en lo social, pero en cuanto a la "igualdad sexual", prácticamente nada. Jamás llegaremos a igualar al hombre en este campo. Resulta del todo utópico esperarlo, incluso por un hecho anatómico. ¡Resignémonos! Demasiados tabús..., los arrastramos desde que nacemos e incluso antes, inhibiciones en el comportamiento, en el lenguaje... Yo, por ejemplo, que soy bastante desinhibida, aquí, en público, pues..., no consigo nombrar, con nombre y apellido, la... cosa ésa..., el órgano viril. No lo consigo, ¡de veras! Quizá lo conseguiría en medio de una exclamación, sólo así me saldría. Pero creo que con el tiempo podremos superar el problema del lenguaje, estoy hablando de las mujeres de mi generación, porque las nuevas generaciones lo han conseguido, y muy bien por cierto. ¡Cómo lo han logrado! Si hasta ya vemos a las jovencitas magníficas... dos metros de piernas... los pechos acá... (Señala la base del cuello.) El trasero aquí... (Señala la cabeza.) La cintura así. (Hace un círculo con los dedos.) No tienen cintura... no sé cómo le hacen para digerir... enamoradas locamente de sesentones, de setentones y más... no le hacen que tengan los típicos problemas de próstata propios de la edad... enamoradas locamente, pero del anciano rico... el gran industrial, el gran político... que ésos son tremendos... el gran actor, cantante... escritor... pintor... Locas historias de amor... Claro que no lees nunca la misma historia de amor de la veinteañera despampanante con el trasero acá... que se escapa con un jubilado del Seguro... Problemas del lenguaje que decía... Incluso si a veces este lenguaje algo "fuerte" es tan sólo una respuesta al conformismo idiota de los padres, de la sociedad. ¡Cuántas cosas me perdí por esa santa mujer que era mi madre! ¡Una gran señora mi madre, toda casa, cama e iglesia! ¡Por mi bien! ¡Cuántas cosas me perdí por culpa de esa mujer! Me enseñó puras cosas equivocadas... Me enseñó, por ejemplo, a ser honesta. ¿Para qué, a ver? Me enseñó a ser fiel... ¡La fidelidad! Debió haberme dado la ideología del engaño junto con la leche... ¡Engaña, engaña, engaña! Imagínense qué vida tan interesante hubiera tenido... Agitada, llena de sobresaltos... de expectación... Despertarse en la mañana... "¡Hoy-lo-veo-hoy-lo-veo!" Darse un buen baño, ponerse desodorante, perfume... lencería sexy... Y el marido: "¿A dónde vas, querida?" "¡Al súper... hoy pagas dos y te dan tres...!" Y vámonos: besos, besos... (imita un besuqueo frenético) mi amor, mi amor... ¡Madre querida, nunca podré perdonarte que me hayas embrutecido con este yugo de la fidelidad absoluta, rígida... sin rodeos, sin tolerancia! (Pausa. Reflexiva.) La verdad es que he tenido una vida bastante inusual... Pero bueno, no es mucha la diferencia entre vivir con un hombre que tiene un Nobel y otro que no... Finalmente, a todos se les hace imposible compartir el éxito... Nosotros, tratamos de ser una pareja abierta pero lo cierto es que siempre soy yo la que queda en la sombra como el complemento y no la esencia y no se trata de ningún complejo... no, para nada... Lo cierto es que, como todas... lo que sí está claro es ese dicho de que detrás de un buen hombre hay una gran mujer, tan grande que a veces ni sale y vive escondida esperando que llegue el momento... y de que llega, llega... (Pausa. Reflexiva.) Bueno, como les decía, la verdad es que, dentro de todo, he tenido una vida bastante inusual. Los dos la hemos tenido. Juntos. "Siempre" juntos. Aunque hemos tenido nuestros momentos... Ya saben... Más allá del amor... Porque yo amaba mucho a mi marido... cómo lo amaba... (cambia de tono) antes de casarme con él... No, no, después también... Pero es que luego pusimos la casa y comenzaron las incomprensiones ideológicas...

La actriz y el actor se acercan al centro del escenario, toman algún elemento de vestuario de la mesa, luego ella toma una silla y la coloca de espaldas a él. La iluminación cambia una vez más.

HOMBRE.- ¡No seas insensata, mujer! ¡Escúchame! ¡Abre la puerta!
MUJER (al público).- La insensata encerrada en la habitación, que no quiere escuchar más excusas baratas soy yo, Antonia. El otro, el que grita suplicándome, es mi marido, Luigi. Un loco de atar. (Toma la silla y se sienta.) Admito que últimamente siempre es lo mismo. En este momento, pienso tomarme un coctel de pastillas: Valium, Mogadon, Optalidon, Diazepan, Buscapina triturada, todo por vía oral, glup, glup, glup...
HOMBRE.- ¡Antonia, di algo, por lo que más quieras!
MUJER.- Lo que más me fastidia de estos salvamentos es el lavado de estómago, este tubo por el esófago, qué asco... y lo violentos que están todos los que vienen a verte, venga hablar del tiempo... "Pues yo creo que va a llover... ¿Tú qué crees, Antonia?"..., el caso es hablar, no parar de hablar. Y luego, no falla, me llevan al psicoanalista. Un cursi con barba, que se me queda mirando con una pipa en la boca, y luego me dice, como muy casual él: "Llore, llore, señora. No se me reprima. Usted me perdonará una preguntita sin importancia: ¿usted de niña ambicionaba orinar como su papá?"
HOMBRE.- Van a llegar los de urgencias, y como siempre entrarán sin llamar. ¡Que van tres puertas en un mes, Antonia!
MUJER.- La verdad es que no es la primera vez que me quiero morir.
HOMBRE.- ¡Antonia, las pastillas amarillas no, que son las mías del asma!

La MUJER se levanta de la silla y encara al HOMBRE. Luz general.

MUJER.- Déjame en paz. Me importas un bledo, tú y tus historias... y no digamos esas estúpidas con las que sales.
HOMBRE.- ¿O sea, que si fueran inteligentes no te importaría?
MUJER.- ¿Qué te ha pasado, Luigi? Qué es esa manía que te ha entrado de coleccionar mujeres una tras otra... Caray con esa obsesión de la cama, venga cama y cama..., con la de muebles que tenemos en casa..., pero, hombre, móntate una historia de armario, o de mesa, para variar...
HOMBRE.- ¡Es que tú no ayudas, mujer! ¿Qué has hecho para evitar la rutina? Cuando yo he reaccionado, buscando emociones fuera del entorno familiar..., estímulos, nuevas pasiones, historias diferentes..., ¿qué has hecho tú para comprenderme?
MUJER.- Si hasta pareces sincero. Historias diferentes, qué bien suena. Pues entonces cuenta aquella vez que te encontré en el baño, por la mañana temprano, ahí, tú solito... ¿Eso también era una historia diferente?
HOMBRE.- Mira que eres mezquina. ¿Por qué te gusta tanto dejarme en ridículo? Está bien, sí, a veces soy algo... intimista. Es sano, me descarga las tensiones, me libera, sobre todo cuando estoy nervioso o deprimido. Es casi como un sauna.
MUJER.- ¡Sí, el sauna de la...! No me hagas decir groserías. Ya sabemos de qué se trata todo esto. (Al público.) Verán... Mi marido es un poco..., irreverente..., y bastante... ¿cómo decirlo?
HOMBRE.- Loco.
MUJER.- ¡Sí, eso! ¡Gracias, querido! (Al público.) Loco, loco patentado.
HOMBRE (al público).- Observen mi historial clínico: internado dieciséis veces, y siempre por lo mismo. Tengo la manía de los personajes, se llama "histriomanía", viene de histrión que significa actor. Tengo el hobby de interpretar papeles siempre distintos.
MUJER (al público).- Y vive disfrazándose... (Al HOMBRE.) Te has hecho pasar dos veces por cirujano, una por capitán de infantería..., dos por jefe de campaña oficialista..., rector del Consejo Electoral... Y en total te han detenido... veamos, dos y una, tres..., en fin varias veces.
HOMBRE.- Sí, pero recuerda que lo mío es el teatro-verité querida, por lo que actúo con personas de verdad e interpreto personajes fidedignos a la realidad... Incluso he pedido subvenciones al Ministerio de Cultura, pero al no tener enchufes políticos...
MUJER.- ...te subvencionan tus actores. Que los explotas, vamos.
HOMBRE.- Yo jamás he estafado a nadie... Si lo dice hasta Freud: una minuta alta es la mejor panacea, tanto para el médico como para el enfermo.
MUJER (para sí misma).- ¿Cuántas veces en la vida hemos tenido que pagar minutas altas? ¿Cuántas minutas altas más no quedan por pagar para seguir viviendo?
HOMBRE (al público, casi fuera de la acción escénica).- En fin, como veníamos hablando. Los problemas con mi mujer crecían cada día más. Además, la crisis hacía imposible la convivencia juntos... (A la MUJER.) ¡Ya ni siquiera podía uno comer algo decente en la casa!
MUJER.- Y con el sueldo que traías a casa, mucho menos. (Al público.) El dinero no alcanza, entra por un lado y sale por el otro, se escurre como el agua.
HOMBRE.- ¿Por qué no les cuentas de la vez que me diste de comer carne para perros?
MUJER.- ¿Y qué querías que hiciera? Era lo único que estaba en rebaja. Además, era "carne compuesta para perros exigentes", de la mejor calidad... (Al público.) La verdad es que la crisis se estaba reflejando no sólo en nuestro estilo de vida sino que hasta se sentaba a la mesa con nosotros, y dormía hombro con hombro en nuestra cama... Mientras el estúpido de mi marido, seguía esperando milagros del gobierno y creyendo en discursitos anacrónicos y sin sentido:
HOMBRE.- "Una sociedad más austera puede, y debe, ser una sociedad más igualitaria, más ordenada y más justa, que es realmente más democrática y libre, y en definitiva, más humana".
MUJER (al público).- Así que prefería irme de casa. (Al HOMBRE.) Ay, querido, voy a salir, ya vuelvo... Mientras, lee el periódico o mira la tele, que ya saldrá algún ministro hablando de la crisis, que tenemos que ayudarnos todos, ricos y pobres, apretarnos el cinturón y tener paciencia, comprensión y confianza en el gobierno y en la televisión.
HOMBRE.- ¡Claro!
MUJER (al público).- ¿Ven? Nuestra relación no era la misma... Y no creo que vuelva nunca a serlo... (Al HOMBRE.) Esto ya no es lo que era..., ya hasta ni te provoca hacer el amor... Al principio yo estaba preocupada. Pensé que estabas enfermo, agotado..., bueno, que tenías stress, como todos en el país, la crisis, la situación... Hasta que descubrí que llevabas una vida sexual de lo más intensa. Fuera de casa, claro. Y cuando te pedí que me explicaras el motivo, que me dijeras qué había ocurrido, que si ya no te gustaba..., tú disimulabas.
HOMBRE.- ¿Cómo que yo disimulaba? ¿Qué quieres decir?
MUJER.- Pues exactamente lo que he dicho. Una vez hasta le echaste la culpa a la política. (Al público.) ¡Tenían que haberle oído!
HOMBRE.- "Ya no me apetece hacer el amor... No se puede, estamos dominados por el desencanto, la desmovilización..., la derrota de los ideales..."
MUJER (al público).- ¿No les decía?
HOMBRE.- ¿Y qué? Lo del desencanto no me lo he inventado yo, es un hecho real, objetivo. Porque, vamos a ver, ¿acaso no es verdad que tras el fracaso de tantas luchas nos hemos sentido todos algo... frustrados, con cierta sensación de vacío, casi como huérfanos? Después de tanta marcha, contramarcha... firma..., elecciones, terrorismo... Miras a tu alrededor, ¿y qué ves? Cinismo, solo cinismo... Hay algunos que, con la excusa del desencanto, dejan plantada a la familia, se compran un libro y una túnica, y se meten en una secta... Hay quien deja el trabajo, y pone un restaurante vegetariano o microbiótico..., otros se vuelven 'culturólogos' y se van del país, con la excusa de la cultura exterior y las oportunidades... ¡Todo por culpa de la política!
MUJER.- Sí, y los hay que dejan a la mujer, y se montan un burdel casero, de uso individual. ¡Todo por culpa de la política!
HOMBRE.- Bueno, reconozco que es una diversión algo tonta, esto de coleccionar polvos para rellenar el vacío del desencanto..., pero te juro que contigo es diferente, querida... (Pausa.) Antonia, nuestra relación sólo podrá salvarse si cambia nuestro planteamiento cultural. La fidelidad es un concepto incivilizado e indigno. La idea de pareja cerrada, de familia, está ligada al mantenimiento del patriarcado, a la defensa de grandes intereses económicos, que están objetivamente interesados en evitar que ese núcleo caduco evolucione hacia soluciones renovadoras, más acordes con nuestros tiempos y con las necesidades socioplíticas actuales. En resumen, lo que no hay manera de hacerte entender es que se puede perfectamente estar casado y tener una relación con otra, o con varias mujeres. Lo importante es que siga habiendo entre nosotros una relación de amistad, de afecto, y sobre todo, de respeto. Ahí donde otros han fracasado, nosotros tenemos que arriesgarnos, ser valientes, innovadores, transformar las relaciones... ¡volver a inventar la pareja!
MUJER (indignadísima).- ¡¿Volver a inventar la pareja abierta?! ¡Fuera de mi casa, caradura! (Al público, casi fuera de la acción escénica.) Pero al final me convenció. Había que mantener la pareja abierta, porque era la única forma de seguir juntos. Para poder hablar, discutir, cuestionarnos, aconsejarnos y seguir queriéndonos... teníamos que hacer el amor fuera de casa. Así que decidí intentarlo. Lo primero que hice fue adelgazar tres kilos, venga aerobic, todo el día pegando brincos por la casa, estaba agotada... Luego tiré a la basura toda la ropa de casa, y me compré todo nuevo, a la última moda, minifaldas, pantalones, chaquetas... Me busqué lo mejor de lo mejor y me cambié de arriba abajo..., maquillaje subidito de tono, estilo varicela..., en fin, me puse en plan tontona moderna. Y lo increíble es que en cuanto me esforcé en ser más natural, en fijarme más... en devolver miraditas de simpatía..., pues encontraba, ¡vaya si encontraba! Pero se me caía el alma a los pies, y al poco tiempo entraba en crisis. Ante todo, porque eran casi todos más jóvenes, demasiado más jóvenes que yo. ¡Los había hasta de la edad de mi hijo! ¿Qué buscarían ésos, a la segunda madre con Edipo incluido? Total que decidí que quería hacer algo intelectual, como aprender inglés, por si voy a Inglaterra, que parece que allí lo hablan mucho. Y tomé clases con un joven universitario de veintiséis años que hablaba inglés a la perfección. Y al cabo de unos días me dí cuenta de que el muchacho que sabía inglés estaba loco por mí... Salí con él una vez, y el camarero me preguntó: "¿Qué quiere tomar la señora? ¿Y su hijo?", "Yo un vermut doble", pedí para recuperarme del disgusto, "a él traigale directamente el biberón". ¡Vamos, por Dios! Así que pensé: "¡Se acabó! ¡Estás cayendo en el pecado, basta con el inglés!" Pero el muchacho lo tomó fatal, me esperaba en la calle, yo le decía: "¡Vete, sal con una chica de tu edad, y olvídame, for-get me, márchate, go!" Luego, un día, me hizo una cosa que me dejó completamente trastornada. Bajo yo una mañana para hacer la compra, y casi me caigo redonda: en una pared del edificio ponía, con letras grandísimas, rojas. "Te Amo, Antonia." Bueno, en realidad lo ponía en inglés, para que no se entendiera: "I Love You, Antonia." Y qué hacía yo ahora..., lo despedí para siempre... Yo andaba por ahí con mis treinta metros de soga para ahorcarme, desesperada... Y en cambio él, mi marido, había como... florecido, como si hubiese entrado en otra dimensión..., ¡se había transformado!
HOMBRE.- Bueno, sí, era el efecto de la pareja abierta. Me sentía libre, lleno de vida... exitoso. Había comenzado a salir con un chica más joven que yo, muy mona.
MUJER.- Claro, esa es la moda, ¿no? Buscarse las mujeres más jóvenes que puedan...
HOMBRE.- ¿Qué te puedo decir? Es la alienación de los medios... Cuando sales del cine, para relajarte, te encuentras con el desfile de las vallas publicitarias: culos para anunciar sujetadores, culos y tetas para bolígrafos, pasta de dientes y yogures... (Al público.) Y tú mujer camina a tu lado, la miras... Y no tiene el cabello suave y vaporoso como brisa marina, no se perfuma con los limones salvajes del Caribe, sus tetas son normales, redondas, y no bailan... el trasero es sólo un trasero, no un culo, como los del cine... ¡no palpita! Tiene los pies hinchados, las manos rojas, las uñas rotas, y yo la miro y me entran ganas de tirarla a la basura. Desde luego, es una mierda.
MUJER.- Pero es que tú ya no las buscas jóvenes, no. ¡Jovencísimas! Esta última era inteligente y moderna, libre de prejuicios, liberada..., una intelectual, ya saben.
HOMBRE.- Pues, en efecto, era una intelectual..., ¿por qué lo dices con ese tono de desprecio?
MUJER.- Uy, todo lo contrario. Si yo estaba tan orgullosa de tener una intelectual en la familia. Guapa, lo que se dice guapa, no era, él mismo lo reconocía... Pero era mona. Y comía como una fiera, y te quería mucho, las cosas como son, y no era posesiva como yo, ¿verdad? Pues, cómo iba a serlo, si ya tenía otro novio, que a su vez amaba a otra, la cual tenía un marido y otro novio... En fin, la cadena de San Antonio de las parejas abiertas. Al mismo tiempo -ah, porque él era muy activo, fuera de casa, claro- también salía con una jovencita de lo más tierna, muy simpática y muy golosa, que se pasaba la vida comiendo helados, hasta en diciembre cuando pega el frío hereje, y todavía iba al colegio. Él la ayudaba a hacer las tareas.
HOMBRE.- Era como un juego, una representación.
MUJER.- Y todos sabemos cómo te encantan a ti las representaciones, ¿verdad, amor?
HOMBRE.- ¿Recuerdas cómo solíamos hacerlas? (Se sienta en una silla.) Como aquella vez, en que me encontré con la muerte, ¿recuerdas?
MUJER (colocándose un trapo negro sobre la cabeza).- ¿Como olvidarlo? (Cambia de tono, interpretando a la MUERTE.) Si a mí sólo se me conoce una vez... Te doy miedo, ¿eh?
HOMBRE.- ¿Miedo a mí? No, yo estoy loco y lo saben todos incluso en el juego del tarot, que el loco no tiene miedo a la muerte. ¡Más bien lo contrario, la va buscando para hacer pareja desposada, porque juntos ganan a todas las cartas, incluso a la del amor!
MUJER.- Sigues aquí..., sin temor.
HOMBRE.- ¡Bah! Eres demasiado modesta, por eso me gustas, porque no mandas que suenen cuernos, ni redoblen tambores anunciando tu llegada, con todo que eres Reina... ¡Reina del mundo! ¡A tu salud, Reina!
MUJER.- ¿A la salud de la Muerte? No adivino si eres más loco o más poeta.
HOMBRE.- Las dos cosas, porque todo poeta está loco, y viceversa.
MUJER (al público, quitándose el trapo negro de la MUERTE).- Tal ha sido la vida de mi marido. Siempre con una lucidez bastante... demente, la verdad. Pero siempre lúcido, siempre lúcido y siempre loco, ¡qué curioso, ¿no?! Ambos hemos tenido que aceptar las burlas y las críticas, por decir la verdad.
HOMBRE (al público).- La ignorancia popular de los acontecimientos es la fuerza principal de la injusticia. Hemos sido ridiculizados por los "adelantados hombres de letras" de nuestros tiempos. Hemos sido despreciados por traer la vida diaria, las alegrías y la desesperación de la gente común a nuestro teatro-verité..., (ambos sonríen) la hipocresía y la arrogancia del alto y poderoso; y la injusticia incesante. Y nuestra mayor e inolvidable culpa es que: al decir estas cosas, hemos hecho reír a la gente. La risa no complace al poderoso.
MUJER (volviendo a la acción escénica).- Ya estoy cansada, Luigi. Esta vida no me va.
HOMBRE.- Pues, ya que has descubierto que no soy el hombre que te conviene, debes rehacerte una nueva vida. Tienes que encontrar un tipo que te guste, un hombre como es debido... Te lo mereces, Antonia, eres una mujer extraordinaria, fuera de lo corriente, inteligente, generosa y muy atractiva.
MUJER.- No, déjame, por favor, yo no puedo. Si tú ya no quieres seguir conmigo, entonces prefiero estar sola. Estoy muy tranquila, créeme, estoy muy bien aquí en mi casa. Estoy muy serena. (Pausa.) Estuve varios días preguntándome qué hago yo en este mundo. Sólo para que te rieras, podría recitar para ti el "ser o no ser, ése es el problema". No, no te asustes, era una broma. Pero claro, me gustaría hablarte de mi problema existencial. Sabes, descubrí que vivir en este mundo consiste ni más ni menos que en seguir el juego..., adapatarse y aceptar el ritual... Si no, te quedas fuera. Como en los juegos de cartas, cuando te quedan unas en la mano que te permiten marcar. Se llama fuera de juego. Pues eso, yo me he quedado con unas cartas asquerosas..., pero no es una cuestión de mala suerte, lo que ocurre es que me han hecho trampa. Sí, ya sé, podría seguir tirando, esperando que me viniera una carta buena... y hacer trampa también. Pero esa es precisamente la clase de juego que no me interesa ya. Todo es despiadado, infame, improbable, vulgar... y se resuelve como mucho en tres episodios de veinte minutos, como en los telefilmes.
HOMBRE (al público).- A continuación se echaba a llorar e intentaba suicidarse.

La MUJER se monta sobre la mesa y toma una pistola que estaba junto a la silla.

HOMBRE.- Quieta, ¿qué haces? ¿Ya estamos como siempre? Antonia, por favor, razona, no seas bruta, no hagas locuras... (Al sujetarla la agarra por la falda, que se le escurre hasta los pies.)
MUJER.- Déjame, basta, no puedo más. Estoy cansada y desilusionada. Perdóname si siempre te implico para angustiarte. Esta vez se acabó de una vez por todas: me tiro por la ventana y en plena bajada me pego un tiro, ¡y se acabó!
HOMBRE.- ¡No! Estamos en una calle de mucho tráfico, en plena hora pico, piensa en la gente, Antonia., imagínate el tráfico. Además dónde vas a ir tú sin falda... Recapacita, por Dios, ¿es que no puedes intentar ver las cosas con un poco más de frialdad, y comportarte como una persona normal?
MUJER (baja de la mesa).- Y por fin llegó el día en que me comporté como una persona normal. Ya era hora. Ah, sí, se me había olvidado contarles algo muy importante en nuestra vida. Mi marido, sufría de asma. Una cosa nerviosa. Así que cuando decidí ser "normal", le dije: "¿Sabes qué? ¡Lo dejo todo!", gritaba yo, "te lavas, te planchas y te cocinas, ¡tú!", y entonces él, ¡plaff!, le daba la crisis (Imita el jadeo de un asmático.) Ahahaha, ahaha, tieso como una bacalao, ya ni respiraba... Claro, eso era conmigo. Con las otras, cantaba.
HOMBRE.- Bueno, basta. Ya que estás, ¿por que no lo cuentas en estéreo? Ahaha..., ahaha..., ahaha. Pero volviendo a lo nuestro, te juro que en el fondo yo estaba encantado por ti.
MUJER.- Uy, sí, contentísimo... Si ya ni te reías. (Cambia de tono.) Querido no tengo tiempo de discutir. Ya se sabe que todos tenemos nuestros defectos... Yo te quiero incluso con los tuyos. Llevamos casi una vida juntos..., has sido mi primer amor, pero ahora he cambiado tanto, que quien me conoce tal y como soy ahora, al verte no podría entender cómo una como yo ha podido vivir tanto tiempo con uno como tú.
HOMBRE.- Espero que sea sólo una broma. Pero es que no te das cuenta de que me estás ofendiendo..., ¿quién te has creído que eres?
MUJER.- Otra mujer, querido.
HOMBRE (se sienta a la mesa y toma una bufanda. La aprieta.).- Sí, pero en el sentido de que te has alterado, ¡que estás mal de la cabeza!
MUJER.- Grosero... y encima estás ridículo ya, no tienes la pinta adecuada para estas escenas..., con esa bufanda..., si pareces un cura de los antes con su estola.
HOMBRE.- ¡Calla, calla que te mato, monstruo! (Le pone la bufanda al cuello.)
MUJER.- Ay, Luigi. Pero qué haces, ¿te has vuelto loco? (Se suelta.) Mira que venir aquí, a mi propia casa, a suicidarme... y con bufanda, encima... ¿Y soy yo el monstruo? ¿Quieres que te diga la verdad? Aún estoy temblando. Me has dado verdadero miedo. Si te llegas a ver, con esos ojos de loco que se te han puesto... parecías Woytila cuando le hablan del aborto... y es que todas las mujeres estamos en contra del aborto... es una experiencia dramática, dolorosa para todas. El Papa no lo sabe, pero nosotras sí.
HOMBRE.- Me lo imagino. Pero es que me he sentido completamente desesperado ante la idea de que me quisieras dejar para siempre..., me sentía hundido..., te amo, Antonia (intenta abrazarla.) Hagamos el amor (la tumba sobre la mesa.) Necesito que me demuestres... Que aún significo algo para ti (se desabrocha el pantalón para quitárselo.)
MUJER.- Querido..., cuánto tiempo he esperado este momento..., es lógico que necesites sentirte gratificado..., es una cuestión de amor propio, ¿no? Sí, soy sólo tuya, querido, sólo tuya. Tú eres el más grande, el mejor, el único..., ¡el más imbécil! (Le da una cachetada.)
HOMBRE.- ¿Cómo? ¿Te has vuelto loca?
MUJER.- ¡Vete a freír espárragos! Si das lástima, con esos pantalones caídos...
HOMBRE.- Antonia, te lo ruego, ¡encuéntrate, vuelve a ser la que eras!
MUJER.- Encuéntrate. Vuelve a ser Antonia. Tírate por la ventana todos los jueves y tómate un cóctel de pastillas todos los martes. Pareces de una de esas sectas religiosas... "Toque el manto sagrado y encuentre la solución a todo"... ¿Qué significa "encontrarse a sí mismo"? ¿"Tu propio yo"? "Oiga, perdone, ¿ha visto mi ego? ¡Si estaba aquí hace un momento viendo la televisión!" "Perdone, señora, ¿me ha visto a mí misma por casualidad?" ¡Eres un bastardo y un sinvergüenza, y además estás completamente loco! Hay que ver, primero me montas un número, para convencerme de que acepte esa estupidez de la pareja abierta, de que seamos modernos y civilizados. A mí me entran ganas de vomitar, pero acepto para darte gusto, me pongo casi enferma, pero tú venga insistir, y termino aceptando contra mi voluntad, y para no morirme de desesperación y tristeza me resigno a buscar un hombre. Lo encuentro, me gusta, me enamoro... y ahora tú, hijo de puta, con todo el respeto hacia tu madre que es una santa, quieres estropeármelo todo... ¿Sabes lo que te digo? Que esta vez me mato, pero de verdad. El gas, voy a abrir el gas..., a lo Sylvia Plath... ¡Voy a matarme!
HOMBRE.- ¡Quieta! Ahórrate el gas. No te preocupes que ya me voy, pero por la ventana (sube a la mesa.)
MUJER.- No seas ridículo y bájate de ahí. Sólo consigues dar pena.
HOMBRE.- Vaya, cuando te subes tú a la ventana, es una escena dramática, un acto terrible y grandioso, un gesto trágico... Me subo yo, y es penoso y ridículo. Me parece injusto.
MUJER.- Claro, como siempre es una cuestión de estilo. Anda, bájate.
HOMBRE.- Qué remedio. Si tú no colaboras, no hay dramatismo que valga. Yo, en cambio, siempre cooperaba. Te sujetaba por el tobillo, te imploraba que te bajaras, te rogaba que lo hablásemos, que reflexionaras...
MUJER.- Pero, Luigi, ¿y si luego tú vas y te tiras en serio? Cómo voy a sujetarte, con lo que pesas me arrastras contigo. Y yo ahora no tengo ninguna intención de morirme, sabes, porque soy profundamente feliz. Vamos, baja. Hazlo por lo menos por tus mujeres. Imagínate qué violencia en el entierro..., el carro fúnebre, y detrás un escuadrón completo de mujeres, todas de luto... Vaya susto que se llevaría la gente. Y mientras, ellas discutiendo por el papel de la más desesperada, a empujones, para ir la primera detrás del carro...
HOMBRE.- Y encima, te burlas de mí. (Se baja de la mesa.) Está bien. Te vas a enterar. (Coge la pistola.) Cuando hacías tu numerito, siempre estaba descargada, pero ahora meteré yo las balas, y llenaré bien el cargador (Lo hace.)
MUJER.- ¿Para qué tanto desperdicio? Con una basta.
HOMBRE.- ¿Y qué de nuestra historia, Antonia? ¿Que no tienes memoria?
MUJER.- Como un elefante.
HOMBRE.- ¿Entonces? ¿No significa nada para ti la memoria? ¿Quiénes somos por Dios? Hace menos de diez años eramos una pareja feliz, distinta, todo era distina..., ¡eramos un país distinto! ¿Y ahora? Ya no sabemos ni quiénes somos, Antonia... Somos la sombra de los hombres y mujeres que fuimos hace menos de diez años...
MUJER.- Querido, tampoco te pongas así..., ya sabes que me pones mala a mí también..., además, ¿para qué quieres armar ese escándalo ahora?
HOMBRE (exaltado).- Eso es, Antonia. Lo que importa es que el escándalo estalle, para que cambiemos. Y que el pueblo venezolano, al igual que el americano o el inglés, se vuelva moderno y exclame por fin: "Estamos de mierda hasta el cuello, es cierto, y precisamente por eso podemos ir con la cabeza bien alta. Quien es consciente de lo que ocurre bajo su barbilla gana en dignidad". (Pasea la pistola, exaltado.)
MUJER.- Dame la pistola, no hagas tonterías, que se te puede escapar un tiro de verdad. Que tú de esas cosas no entiendes. ¡No has sabido arreglarme nunca ni la plancha! Trae, que no sabes, que es peligroso... ¡Suelta! ¡¡Luigi!!

Oscuro de golpe. Se oye un disparo en la oscuridad. Silencio.
Luego se oye una voz, aún en negro.

VOZ.- No me muevo, no grito, no tengo voz..., no comprendo qué ocurre.

Luz blanca, fría. La escenografía ha cambiado un poco. Las dos butacas -donde comenzaron los actores-, están ahora en el centro del escenario. Una está de espaldas al público. En la otra -de frente- está sentada la MUJER. Tiene una suerte de casco en la cabeza, un micrófono ante la boca y una serie de cables que salen de sus tobillos y muñecas.

MUJER.- Sí, sí, doctora, la oigo perfectamente. No se preocupe, estoy relajada, sólo que con tanto cable me siento como un robot..., o más bien, como si estuviera en la silla eléctrica, es que me impresiona mucho, ¿sabe? Sí, yo sé, doctora, pero ya usted me conoce, soy una tonta, casi retrasada mental... Si no lo digo por decir, es que a veces se me cruzan los cables..., y usted lo sabe..., de pronto ya no entiendo nada, y luego hago cosas que después no recuerdo... No, lo de mi marido sí lo recuerdo. Y ya se lo he contado, doctora. Ah, que no importa, que tengo que volver a contárselo... Claro, por la maquinita ésa que graba... Ay, madre, me ha dado un calambre, aquí... ¿no es nada? ¿Seguro, doctora? ¿No me asarán viva, verdad? Sí, ya cuento... (A partir de este momento, la MUJER se va despojando poco a poco las cables y va adquiriendo un poco más de movilidad por el escenario.) Pues que aquel día en mi casa, llegó mi marido y entramos en un toma y dame con la fulana pistolita de él, y de pronto..., ¡boom! Que se suelta un disparo. Mi marido tirado en el piso. ¿A que no adivina quién llegó, doctora? ¡Bravo! La policía. ¿A que no adivina a quién se llevaron? ¡Bravo! A mí. Pero después vieron que no tenía nada que ver y que el balazo fue al aire, mi marido estaba sanito... Sin embargo, la policía como que no me creyó mucho y pues siempre pasa lo mismo..., eso me cuentan... ¿Que qué me cuentan? Pues ellos dicen que mi marido y yo somos unos instigadores, que estamos locos, locos de atar..., que somos sumamente peligrosos para la sociedad... Y total que cuando me despierto aquí en el manicomio, sólo sé que me han atiborrado de sedantes y que me duele todo el cuerpo. ¡Y cómo no! Si lo tengo lleno de moretones. ¡Hasta en la cara! Y yo qué sé, la policía que me trajo para acá dice que me he caído. No, no había testigos. Cuando llegó la policía aquel día no había nadie... ¿Visitas? No, ninguna. ¡Ah, sí! ¡¡Una!! La del inglés. Vino para ver cómo estaba yo y a decirme que se iba del país por un problema con la policía. ¿Que cuál? ¡Y qué sé yo! Algo de una empresa y unos robos..., no sé..., su papá es un tipo conocido, con cochazo de la empresa, despacho de primera, dos secretarias, y amigos con clase. Cerdos todos. Total que estaban envueltos en un escándalo y pensaron que yo podía tener algo que ver..., así que apelaron al accidente con Luigi como tapadera, y me metieron en el manicomio por "inestabilidad mental" y posible mezcla en el escándalo..., de pronto, yo me había vuelto super peligrosa... Luigi, que me quería como loco y había prometido dejar a todas sus mujeres con tal de tenerme de regreso, dejar el robo, la locura..., todo..., también se metió en problemas al tratar de defenderme, y total que un día, en plena calle, ¡boom!
HOMBRE.- Llegan los policías y me meten al manicomio a mí también.

La butaca que estaba de espaldas, se da vuelta al frente y vemos al HOMBRE sentado, e igual que la MUJER, con casco y conectado a varios cables. Eventualmente, durante su discurso, también el HOMBRE se irá despojando de los cables para adquirir mayor movilidad por el espacio.

HOMBRE.- No los culpo, tenían razón. Estoy loco... Pero lo de instigador y demás, no me lo creo... Eso era para callarnos la... ¿Dígame, doctora? ¿Delito? Atentado a la propiedad privada -es que intenté quemar la oficina del cerdo que le mencionó mi esposa-, y atentado a las leyes que defienden dicha propiedad y el derecho de los propietarios a ampliar en demasía la propiedad de todo. Todo: incluyendo nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros gestos, nuestros sentimientos, nuestro trabajo y nuestro amor. En resumen, toda nuestra vida. Me metieron en esta prisión: aséptica, helada, como un depósito de cadáveres, y nos han aplicado la más hermosa de las torturas, ¿eh, doctora? "la privación de lo sensorial". Qué expresión tan elegante para decir que nos han sepultado en un panteón de silencio. ¡Qué empeño el de los poderosos! Para ellos, todo aquel que pelea, que lucha por la justicia, que dice la verdad está loco y hay que meterlo en un manicomio..., y condernarlo al silencio...
LOS DOS.- Un silencio blanco...; blanca es la celda, blanca las paredes, blancas las rendijas, de esmalte blanco la puerta, la mesa, la silla y la cama, por no hablar de la poceta... La luz de neón es blanca, siempre encendida: de día y de noche. ¿Pero cuál es el día, y cuál la noche? ¿Cómo podemos saberlo? A través de la ventana se filtra siempre la misma luz blanca. Una luz falsa, como es falsa la ventana y falso el tiempo que me han borrado, pintándomelo de blanco... Silencio... Silencio fuera, ni un sonido, un ruido, una voz... Del pasillo no se oyen pasos, ni puertas que se abren o se cierran. ¡Nada! Todo es silencio y blanco... Silencio en mi cerebro tan blanco como el techo. Blanca es mi voz si intento hablar...
MUJER.- Estamos como suspendidos en un acuario, doctora. Porque no estamos de acuerdo con sus vidas. Porque "podemos ser" una amenaza..., y yo me digo, doctora, ¿cuál es el miedo tan grande que nos tienen? ¿Qué tanto podemos hacer? Digo, sólo somos un juglar loco y una mujer moderna, revolucionaria... ¿Cuál es le miedo al escándalo? La gente se acostumbra al escándalo... Mire, doctora, al ciudadano de a pie no le interesa que la mierda desaparezca, le basta con que se denuncie, estalle el escándalo y se pueda comentar. Para él, esa es la verdadera libertad y el mejor de los mundos, ¡aleluya!
HOMBRE.- Bien lo dijo san Gregorio Magno, cuando, recién nombrado Papa, descubrió que algunos trataban, con sucios manejos y artimañas, de tapar graves escándalos, gritó la famosa frase: "Nolimus aut velimus, omnibus gentibus, justitiam et veritatem..."
MUJER.- Querido, a la doctora no se le da bien el latín...
HOMBRE.- Perdón. En pocas palabras, dijo: "Guste o no guste, justicia y verdad yo impongo, y haré lo imposible para que los escándalos estallen del modo más clamoroso; y no temáis que en su podredumbre se hunda toda autoridad. Bien venido sea el escándalo, ya que en él se fundamenta el poder más duradero del Estado".
MUJER.- En pocas palabras, doctora, viene a decir que el escándalo, cuando no lo hay, conviene inventarlo, ya que es un medio extraordinario para mantener el poder, aliviando la conciencia de los oprimidos.
HOMBRE.- El escándalo es un antídoto contra el peor de los venenos, la concienciación de la gente.

El HOMBRE y la MUJER se paran uno junto al otro, al centro del escenario.

LOS DOS (sonriendo.).- Moraleja: el estado burgués se destruye, no se cambia.

Abruptamente volvemos a la iluminación inicial. Luz neutra.
Los actores se separan y comienzan a despojarse de los cables, cascos y micrófonos que tenían y quedan como estaban al principio, todo en escena.

HOMBRE.- Este ejercicio, en parte autobiográfico y en parte grotesco, me ha ayudado a entender algo. Ya nadie se indigna por los escándalos hoy en día, se han convertido en "digestivos", el eructo liberador de la democracia... Antes, cuando agarraban a alguien con las manos en la masa, ese alguien se esforzaba por probar su inocencia. Hoy en día, ni se molestaría en mover un dedo. Dice: "Sí, estoy robando, ¿y qué?" La gente parece bloquear muchas cosas: el terrorismo, la corrupción, los fraudes, los crímenes diarios. No hay resentimiento ni indignación, sólo pasiva aceptación... Pues mi trabajo es vencer la indiferencia. Lo más peligroso que puede ocurrir hoy es que la gente abandone su compromiso social. El teatro es movimiento, nunca teoría. (Se dirige al centro del escenario.)
En mi pueblo natal, la gente asegura que en la noche que llegó la noticia de que uno de sus propios cuentacuentos recibiría el Premio Nobel, un horno que había estado apagado por unos cincuenta años repentinamente hizo erupción en una andanada de llamas, rociando alto en el aire -como un gran final con fuegos artificiales- innumerables astillas de vidrio de colores, que entonces llovieron hacia abajo en la superficie del lago, liberando una impresionante nube de vapor.
MUJER (recuerda desde atrás.).- Ese día... (Pausa.) Él está enfrente del teatro, en Vía di Porta Romana en Milán, donde Giorgio Albertazzi y yo ensayamos Il Diavolo con le Zinne. (El actor se acerca al proscenio, él también recuerda.) Repentinamente, llega una multitud de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de la televisión. Incluso, un transporte de pasajeros se detiene, inesperadamente..., el conductor sale..., todos los pasajeros comienzan a hacerlo también..., aplauden, y todos quieren estrechar su mano...
HOMBRE.- Cuando, en cierto punto, todos se detienen... (comienza a mirar a su alrededor), y como una sola voz, en coro, gritan "¿Dónde está Franca?"... Todos comienzan a gritar "Francaaa", "Francaaa"..., hasta que, poco después..., (tiende la mano a la actriz que poco a poco se acerca desde atrás.), ella aparece. (La mira.) Conmovida..., llorando..., ella se acerca a abrazarme. (Se abrazan.)

Comienza a escucharse la música a ritmo de samba.

HOMBRE.- En ese momento..., como salida de la nada..., aparece una banda que no toca nada, sólo instrumentos de viento y tambores... Está compuesta de niños de todas partes de la ciudad y, mientras sucede..., tocan juntos por primera vez... Los chicos improvisan "Porta Romana bella, Porta Romana" a ritmo de samba... ¡Nunca había escuchado nada tan desafinado! (Mira a la actriz. Intercambian miradas.) Pero sin duda alguna, es la más bella música que Franca y yo hemos oído jamás... Créanme, este premio pertenece a ambos... Gracias...


Baja lentamente la luz.


TELÓN


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