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IV. IL GIULLARE ARAÑA LAS CONCIENCIAS DEL PUEBLO
EPÍLOGO


"Hay una cosa que me sigue maravillando por mucho
que pasen los años. Empecé en el mundo del teatro muy joven
y a los 24 años ya tenía una compañía de cómicos con la que
hacíamos un teatro de provocación, satírico, contra
los lugares comunes y la banalidad. El público que
entonces venía a las representaciones era de mi edad,
pasaron los años y vinieron al teatro los hijos de aquellos jóvenes,
años después, los nietos. ¡Y ahora ya empiezan a venir los hijos de los nietos!
Y me cuentan que quien les habló por primera vez de teatro fue su abuelo.
Las generaciones se han ido pasando el mensaje."
Dario Fo


El juglar ya ha hablado. Ha interpretado su juego en el que el pueblo ha sido partícipe y ha estallado en risas. Y ahora viene el momento de la verdad, el resultado. Aún de pie en la piazza, il giullare ahora azota la conciencia del pueblo y deja un gusto amargo, picante en ellos. La risa les ha ayudado a comprender, ha sido el digestivo, la manera de proyección hacia afuera para verse a sí mismos. El pueblo comienza a comprender su condición, entiende su poder, su realidad, y ya no es el mismo... Il giullare sonríe satisfecho mientras guarda su último aliento para la despedida...

El juglar se convierte así en la perfecta alegoría al pueblo. Y pasa el tiempo... Y los juglares siguen siendo tan necesarios como lo eran en la Edad Media. ¿Quién abre hoy en día, en pleno siglo XXI, los ojos al pueblo?

A veces las cosas llegan a los hombres sin que tengamos mucho tiempo para descifrar las señales que aclaren el por qué y con qué motivo se presentan ante nosotros. En una especie de misterio en la que vienen envueltas para revelarnos alguna parte de nuestra existencia que nos era ajeno y desconocido. Sin embargo, la naturaleza humana hace uso de un recurso absolutamente divino: La intuición. Desde allí podemos acceder como ciegos a un mundo inédito llenos de nuestros miedos, temores, expectativas, estereotipos, habilidades e historia pero con la seguridad de vivir y comprender la razón desde los sentidos.

Los procesos intuitivos tienen la ventaja de ir acompañados de una curiosidad especial que permite vivir el misterio paso a paso, buscando en la dirección que la intuición señala y formando el escenario que permite entender cómo, por qué y para qué pasan las cosas. Es parte de ese misterio que un Premio Nobel, como Dario Fo, define como un espectáculo, una celebración. Leer, representar, y seguramente presenciar una obra de la pluma del italiano Dario Fo significa entrar como a un gran circo, lleno de máscaras, payasos, locos, trapecistas, animales y color, pero sobre todo hombres y mujeres que dentro del circo son una cosa, pero fuera son como todos los mortales, tienen posición política, maridos, esposas, hijos, pagan impuestos, leen la prensa y son víctimas y verdugos del poder.

En esa magia que se crea en el teatro, en ese encuentro, ocurre el milagro de la comunicación humana, un milagro que en el caso de Dario Fo sucede bajo la tutela de la risa y es que trata de lograr que durante un momento hagamos lo que parece imposible: Reírnos de nosotros mismos, de nuestras desgracias y miserias. El recurso cómico como herramienta para drenar el conflicto es utilizado por Fo cuando, por ejemplo, presenta con ironía, comicidad y elocuencia personajes con ganas de morir y suicidarse.

Pero Dario Fo no llega al milagro de manera gratuita. Como todos, vive en el viaje constante al encuentro de la esencia de lo humano y es allí, donde vale señalar que se trata de un hombre que reconoce el valor de la memoria, de la clara conciencia de lo que se es, para poder doblegar la ignorancia propia y la heredada. Ahora, ¿cómo hace ese hombre para hacer de su arte un elemento universal? En primer lugar, se apoya en lo humano y en segundo término, cree en la retroalimentación del proceso comunicativo, por ello su capacidad de improvisación, su afán por hacer de cada función un momento inédito en donde las risas del público y su respuesta darán pie a la dimensión del milagro de acceder a la razón. Y en tercer lugar, porque nunca se divorcia de la realidad, esa que viven y pueden reconocer todo los hombres del mundo, pues todos en algún momento han amado, tenido parejas, sexo, hijos, han sido abandonados y han vivido o leído en prensa el caso de abusos de poder, violaciones, muertes injustificadas, en fin…

La vigencia de la obra de Dario Fo lo trasciende a él mismo, pues quien escribe a partir de su raíz a un mundo globalizado e hijo de las nuevas comunicaciones tecnológicas, sabe que el fondo siempre es el mismo y la forma es la que cambia, y así como no han conseguido al asesino del anarquista de su obra, puede que nunca se encuentren las armas de destrucción masiva por las que se abrió una guerra en Iraq; y es que en ambos casos de lo que se trata es de poder y política.

He allí el otro elemento interesante en el teatro de Fo, y es que el contenido político nunca se aparta de la biografía de los personajes de sus historias, como tampoco lo hace en la vida real. Así, se asume una posición política para presentar en las tablas un punto de vista que no tiene que ver con adoctrinamiento, sino con expresión y denuncia.

Nadine Gordimer, ganadora del Premio Nobel de Literatura 1991, manifiesta en un escrito sobre el siglo XX para la revista Crónica Dominical, que

Con la política como significado del destino, la postura de la literatura cambia como un modo de comprensión que es a la vez más profundo y elevado que la política ; la literatura se convierte de manera inexorable en un medio gracias al cual la operación política se expresa a un nivel más profundo y elevado. Si el destino es político, la política y la literatura no pueden mantenerse separadas a nivel jerárquico. (Gordimer, artículo revista Crónica Dominical Año 1 Número 35, 31 agosto 1997: 4)

También cita a Thomas Mann: "En nuestra era, el destino del hombre presenta su significado en términos políticos". Y Dario Fo es la prueba fehaciente de ello.

En una época en la que la tecnología gana terreno y derrumba al tiempo y a la distancia, Dario Fo busca que su voz sea aún escuchada, que este medio tecnológico, que si bien es cierto ha ayudado a abrir el elitismo de muchas artes, no aísle al ser humano más de lo que el propio desencanto humano lo ha hecho, pues el uso -y muchas veces, maluso- en exceso acarrea transformaciones.

Hoy en día, vivimos en una "aldea global" como lo dijo Marshall McLuhan, el mundo se ha convertido en una instancia universal. Las comunicaciones viajan ahora con impresionante rapidez, estamos todos "conectados" a inmensas redes de información digital a través de una computadora. La conversación y el contacto persona-a-persona han pasado a un segundo plano, y en su lugar aparecen nuevas formas de intercambio mediadas por la tecnología: correos electrónicos, chat, telefonía celular, mensajería de texto...

En el prólogo de este trabajo de investigación partíamos de la premisa de que 'el teatro es encuentro'. ¿Qué sucede entonces ahora con ese encuentro? ¿Qué cabida tiene el encuentro teatral dentro del mundo tecnológico que nos consume? El grito del pueblo...

Fo es un autor que nace del pueblo, de su pueblo, Italia, y aunque en un principio -en los años 50, 60 y 70- quizá pareció que escribía sólo para su pueblo, hoy en día, Dario Fo es un autor universal... Sus textos han evolucionado de lo individual a lo colectivo, de lo nacional a lo universal.

La universalidad en el discurso de Dario Fo explica cómo un hombre, desde sus raíces, es capaz de hablarle al mundo entero y hacer, no sólo que su voz se escuche, sino que retumbe en los oídos de aquellos que la oyen. A través de la comedia, de la farsa, la sátira y la ironía, este autor es capaz de sacudirnos y -como buen juglar- despertar la conciencia de los oprimidos para adquirir un conocimiento, un autoconocimiento.

En su libro Lenguaje y Silencio, George Steiner dedica un ensayo a la Literatura y poshistoria, donde asegura que: "Las utopías afincadas en las revoluciones poseen necesariamente un perfil indistinto e ideal. De la esencia de una situación revolucionaria, el ahora debe asegurar el mañana, y la imaginación, en la tenaza del futuro, debiera concentrarse en cortos trechos." (Steiner, 2000: 370).

La literatura de Dario Fo ciertamente asegura el mañana, de ello no tenemos dudas. Sus textos son arcilla frente a cada persona dispuesta a moldearla, incluso sus textos más políticos y más localistas de los años 70, siguen hoy más vigentes que nunca. Para ejemplificar esto, citaremos por un momento varias cifras señaladas por Tom Behan (2000) tomadas del diario británico Socialist Worker del 3 de octubre de 1998. Actualmente, 1 billón de trabajadores -un tercio de la fuerza laboral del mundo- están desempleados o subempleados. La miseria mundial aumenta: en el mundo industrializado solamente, 200 millones de personas no vivirán hasta los 60 años, y 100 millones están sin casa. En África, 7 millones de niños -cinco por segundo- mueren cada año debido a la deuda económica con bancos extranjeros. Junto a esta miseria, Behan señala altos niveles de riqueza: los tres hombres más ricos del mundo (Bill Gates de Microsoft es el más rico) tienen más dinero que las riquezas totales de los 48 países más pobres.

Con esto queremos decir que en un sistema mundial en el que aún se manejan semejantes injusticias -muchas de ellas apoyadas y lideradas por gobernantes nacionales-, el trabajo de Dario Fo debe permanecer sumamente relevante. Sus piezas son una celebración a los oprimidos, a aquellos que tienen que luchar contra las injusticias del mundo, aquellos que viven la cotidianidad con la conciencia del antihéroe.

La vida y obra de Dario Fo -que aún continúan- están llenas de memoria, de escándalo, de vida social, y seres humanos; y de diversos hechos y circunstancias que pueden inspirar a muchos a cambiar el mundo, y quizás el mundo necesita hoy en día -en plena era tecnológica del siglo XXI- un cambio fundamental mucho más de lo que lo necesitaba hace 50 años cuando Fo comenzó.

La memoria te puede hacer enloquecer o arrancarte un suspiro de nostalgia y quizá lo más mágico es que supera al tiempo, lo traspasa, lo hace invisible, insignificante, pues la memoria vence al olvido, a la ignorancia y salva la creación humana por medio del recuerdo, impregnándolo de vida, haciéndolo presente. Con su teatro, Fo revive la historia de Italia, sus períodos de creación tienen que ver con cómo se siente el colectivo, así, en los momentos de agitación de ideas, de protesta se vuelca a los contenidos sociales y a las problemáticas socioeconómicas; mientras que luego, como cambia la generación, cambia él su manera de hablar y atiende el conflicto desde lo más íntimo, desde las relaciones con el otro.

Cada día el mundo se hace más grande y más pequeño al mismo tiempo. Las distancias físicas pueden ser anuladas en lapsos nunca antes imaginados, la era de la información tecnológica es una constante. Sin embargo, aquellas fronteras mentales son más difíciles de vencer, lo cultural siempre se impone a pesar de que manejemos cada día más códigos comunes.

Para nadie es un secreto que vivimos más unidos, que lo que pasa en determinados lugares del mundo afecta el desarrollo de los demás seres por más lejos que se encuentren. De allí que sea un claro ejemplo, el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001, un evento que conmocionó a la opinión pública mundial y entonces el mundo comenzó a sentirse más vulnerable. La guerra en Afganistán, en Iraq son momentos en los que Dario Fo también hace sentir su voz para advertir que, una vez más, se trata de poder y petróleo. Esa conexión con lo que pasa y deja de pasar hace del mensaje de Fo una palabra universal que llega a todas partes y se siente como hecha en casa, por ello quizá la cantidad de representaciones que han tenidos sus obras en todo el globo.

Cuando se habla de Dario Fo son muchas las reacciones que pueden encontrarse, pues se trata de un hombre que a través de la palabra crea la polémica, y mientras unos lo adoran, otros lo odian; hecho que es razonable, ya que, mientras para algunos -entre risas- se gritan las verdades, para otros, se trata de un teatro prepotente que cree en su verdad y su denuncia como la única posibilidad.

Sin embargo, lo que es innegable es que su dramaturgia genera en el público respuestas que llaman al cambio, a la evaluación conciente y desde otro punto de vista de la realidad. Por ello, lo más atractivo de su teatro, más allá de la palabra, la propuesta teatral y los medios utilizados, es ese impacto que logra en el espectador, hecho que si bien no está planteado en esta investigación, merece ser mencionado. Puesto que lo que hace famoso el teatro del Premio Nobel italiano es la reacción de la gente con respecto a sus obras, a lo trascendente del hecho social y la contundente denuncia política. De allí, que sea oportuno aclarar que entre todas las impresiones que maneja la opinión pública de Dario Fo lo que resulta interesante es que la creación teatral tienen sentido en función de la reacción que genere en el público, pues es éste el fin último de la expresión. De allí que sus obras sean expuestas en diversos países del mundo frente a hombres y mujeres que en sistemas culturales diferentes comparten las mismas problemáticas humanas.

Como prueba de las reacciones que despierta Dario Fo, vale la pena mencionar el momento en el que el dramaturgo recibe el Premio Nobel de Literatura, momento en el cual a unos les alegra que sea reconocida la trayectoria teatral del italiano, mientras para otros, la condena es inminente y califican el hecho como un error de la academia. Sin embargo, resulta prudente recordar lo que declara el Secretario de la Academia Sueca recogido el 18 de agosto de 2004 en la página web http://www.argenpress.info/nota.asp?num=008405: "Durante muchos años las obras de Dario Fo se han representado en todo el mundo, quizá más que las de ningún otro dramaturgo contemporáneo, y su influencia en el teatro moderno es muy considerable."

En todo caso, es necesario aclarar que la creación teatral como cualquier acto comunicativo no tiene sentido sin la existencia del otro y la posibilidad de la retroalimentación. Por ello, el éxito o fracaso de una pieza solo está en las manos del otro quien se atreve a acceder y participar del milagro de la comunicación.

Finalmente, lo que llama a la reflexión es que el teatro de Dario Fo, más allá de reconocimientos, premios y condecoraciones, se trata de un teatro que genera reacciones en el espectador y esta es, sin duda alguna, una de las mejores maneras de medir el impacto de un dramaturgo.

V. FIN DE LA GIULLARATA: IL GIULLARE SE DESPIDE
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

"Mi trabajo es diferente, y tal vez por eso
rechazo a la gente que me "adora".
Yo quiero que la gente me estime por lo que hago,
quiero que participe en mi fatiga y me ayude a sostenerme.
No amo ser adorado, más aun, tengo miedo de ser adorado."
Dario Fo

El espectáculo ha terminado. Il giullare contento y satisfecho, saludo al público que aún le ovaciona. Las risas continúan estallando a medida que el juglar se despide, como siempre, en el climax de la situación, siempre cuando los ánimos están arribas, excitados, querían más... Saluda una última vez, y con un par de saltos y piruetas, se aleja de la piazza mientras queda aún, en los espectadores, la enorme mueca de una sonrisa...

Reconocer que luego del recorrido y el viaje se encuentran respuestas que no se esperaban, supone abrir los ojos y ver la realidad desde un punto de vista diferente, pues si algo queda claro es que una investigación basada en la obra de Dario Fo deja de todo menos sin sabores, ya que se trata de un hombre con quien se accede, no sólo a una experiencia teatral y artística, sino a través del cual se consiguen las señales para evaluar y comprender la vida del día a día y nuestro papel en la sociedad independientemente del rol que juguemos. Con esta investigación se abren las puertas a un abanico de posibilidades para comprender el valor de la historia, nuestras raíces, el origen y la memoria.

Y es que existe un elemento unificador en su mensaje y es esa clara conciencia de la memoria, la certeza de saberse a salvo a través de ella, pues es ese conocimiento de lo que se es lo que le permite a Dario Fo construir un mundo de posibilidades y asumir la realidad desde una perspectiva coherente. De allí que no se comprenda y viva solo lo artístico y sublime, sino que también lleguemos a preguntarnos si no será por ese desconocimiento de nosotros mismos, como individuos y sociedad, lo que justifica todas las cosas que nos pasan desde el punto de vista económico, político, social y cultural. Y es que conocerse a sí mismo es mucho más que criticarse y reconocer el error, la ironía y la contradicción sino tener la conciencia de asumir el cambio y vivir lo caótico y mágico de la condición humana.

Así pues, llegamos a la conclusión de que, con respecto a la metodología, no existe un método claramente definido que nos permita alcanzar el objetivo de esta investigación. Tratándose de un tema como el nuestro, y en virtud del cumplimiento de nuestra meta inicial de crear un guión literario, nos encontramos frente a la creación artística pura en su mayor expresión, y para la cual no existe una receta que detalladamente describa cómo controlar un impulso creativo de esta magnitud. Reconocermos que existen autores que hablan sobre técnicas para mantener elementos como la tensión, el interés, los puntos de giro de cada historia, etc, sin embargo, no hay metodología clara que explique objetivamente cómo, una producción tan creativa y a la vez tan personal, pueda ser originada.

Asimismo, concluimos que esta investigación es de suma importancia primordialmente porque constituye un aporte invaluable y único dentro del campo teatral en los últimos tiempos. Con esto nos referimos a la ausencia de información que existe actualmente con respecto a nuestro objeto de estudio. Después de intensas búsquedas sobre antecedentes pertinentes a la dramaturgia de Dario Fo, nos encontramos con un gran vacío bibliográfico, lo que nos obligó a buscar fuentes de información alterna en otros países y en otros idiomas. Por eso aseguramos que el valor de esta investigación es enorme, y reside tanto en su estudio y análisis, como en su calidad de pionera en la dramaturgia de un autor que sigue escribiendo su historia con letras mayúsculas. Y por ello, resulta inconcebible que tan poco sea lo que conoce en nuestro país de este revolucionario dramaturgo, con más de 50 años de trayectoria artística e innumerables premios y reconocimientos en su haber, resaltando por supuesto el Premio Nobel de Literatura en 1997.

De esta manera, a pesar de la importancia de su mensaje y todos los pétalos que abre para ser discutidos, Dario Fo resulta un artista poco divulgado en nuestro país. Sus múltiples obras, difíciles de conseguir, constituyen una clara limitación para adelantar una investigación como ésta. Y es que cuando se decide descubrir a Dario Fo, el investigador debe llevar una maleta llena de herramientas que le permitan disfrutar del espectáculo.

Es por ello que para lograr ese acercamiento, recomendamos el dominio de idiomas como el inglés y el italiano, lenguas en las que se consigue gran parte de la bibliografía. El italiano por ser el idioma en el que originalmente escribe el autor, y como salvador de su lengua, aquí reside gran parte de la marca distintiva de Dario Fo que lo hace intrasladable a otro idioma y ocasiona que su traducción pierda gran parte del juego textual. Leer sus piezas en italiano dista mucho de leerlas en cualquier otro idioma, donde obviamente la traducción pierde mucho material que puede agrandar la significación del mensaje. Y el dominio del inglés se hace necesario, pues es vasta la bibliografía disponible en este idioma ya que hoy en día se trata de una lengua universal, que llega a todos, y en la que se hacen las primeras traducciones. Además de que en el caso particular de Dario Fo, su dramaturgia es difundida en Inglaterra, donde críticos literarios como Tony Mitchell y Tom Behan han desarrollado investigaciones de años siguiendo la trayectoria del dramaturgo. Esta recomendación sobre los idiomas resulta valiosa, pues es muy poca la bibliografía disponible en español, y específicamente en Venezuela, sobre la vida y obra del autor. Adicionalmente, es necesario unirse al dominio de las nuevas tecnologías, por ello, el conciente y seguro uso del internet es una herramienta indispensable ya que, asumiendo las ventajas obvias del medio, también se encuentra de manera actualizada el desarrollo de un artista que a sus 78 años continúa en activa etapa creadora.

Dario Fo no sólo es actor, autor, cómico sino que también es escenográfo, director, arquitecto y pintor. Por ello, recomendamos también la extensión a futuro de una investigación por tratarse de un personaje tan multifacético y versátil que goza aún de una vitalidad creadora inagotable, que seguramente seguirá dando de qué hablar durante muchos años. Es un hombre actual, que cada día amanece a nuevos acontecimientos del mundo, y escribe a partir de estos hechos presentes para perpetuarlos así en la memoria del pueblo, por ello continuar la investigación del autor en otra de sus facetas resultaría absolutamente enriquecedor pues, por ejemplo, en el área de la pintura tiene aún mucho que ofrecer. Igualmente, su obra puede ser sometida a ricas adaptaciones y versiones en distintos medios como el cine o la televisión, pues es, ante todo, una obra universal, vigente y, sobre todo, motor para nuevas creaciones.

En conclusión, nos hemos aproximado a Dario Fo un hombre caracterizado por la fuerza y la clara convicción de su misión en el ahora, capaz de utilizar la palabra y la expresión teatral como punto de encuentro entre lo que el hombre dice ser y lo que realmente es. Un hombre que cada día encuentra la manera de hablarnos, hace cincuenta años y hasta hoy en día… Un autor que precisamente, aún a finales de julio, principios de agosto de 2004, recibe el premio Scaena en el 50º aniversario del Festival de Teatro Clásico de Mérida en España. Además, escribe una nueva pieza, "El Templo de los Hombres Libres" un monólogo en el que cuenta la historia del duomo de Módena en Italia, una cátedral construida por voluntad del pueblo... Voluntad que lo obliga a reinventarse a cada instante y que nos deja, a nosotros también, con la mueca de sonrisa en el rostro...

Considerar quizá que el redescubrimiento de la memoria, de las raíces sociales y de la cultura popular hoy en día, es de poco valor, sería cuestionar enormemente la significación del teatro y reducirlo a una mera forma de entretenimiento. El trabajo de Fo ha resistido estas posibles reducciones a una simple forma de ocio y esto quizá sea una prueba más de la vitalidad y valor de que goza su obra...


FUENTES DE INFORMACIÓN Y BIBLIOGRAFÍA


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TRABAJOS DE GRADO

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REVISTAS

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FUENTES ELECTRÓNICAS

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http://www.mcasillas.net
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http://roble.pntic.mec.es
http://www.rnw.nl
http://www.univision.com


CONFERENCIAS

Conferencia del profesor Alessandro Baldi: "La Dramaturgia de Dario Fo". 19 de mayo de 2004. Teatro San Martín de Caracas.

ANEXOS

ANEXO 1 - DISCURSO DE ACPETACIÓN DEL PREMIO NOBEL.
DICIEMBRE 1997

CONTRA JOGULATORES OBLOQUENTES
"Contra jesters que defame e insulto". La ley publicada por el Emperador Frederick II (Messina 1221), declara que cualquiera puede cometer violencia contra bufones sin contraer castigo o sanción. Las ilustraciones que les anexo son mías. Las copias de éstas, levemente reducidas en tamaño, han sido distribuidas entre ustedes. Algunas veces ha sido mi hábito usar las imágenes en la preparación de un discurso, antes de desarrollarlo lo ilustro. Esto me permite improvisar, ejercitar mi imaginación - y para obligarlos a usar los suyos.
Mediante este proceso mido mi tiempo además de indicarles dónde estamos respecto del manuscrito. De esa manera ustedes no perderán el hilo del discurso.
Esto será de ayuda especialmente a quienes no entiende ni italiano ni sueco. Los de habla inglesa tendrán una ventaja tremenda sobre el resto porque ellos se imaginarán las cosas que yo no he dicho ni he pensado. Hay por supuesto el problema de las dos risas: los que entienden italiano reirán inmediatamente, los que no, tiene que esperar la traducción de Anna [Barsotti], y entonces habrá algunos de ustedes que no sabrá si reír al principio o al final, de todos modos, hemos comenzado.
Damas y caballeros, el título que he escogido para esta breve charla es "contra jogulatores obloquentes ", que ustedes reconocen como latín, el latín medieval para ser preciso. Es el título de una ley publicada en Sicilia en 1221 por el Emperador Frederick II de Swabia, un emperador "ungido por Dios", tal como fuimos enseñados en la escuela a considerar a un soberano de instrucción extraordinaria, un liberal. "Jogulatores obloquentes" "bufones que difaman e insultan". La ley mencionada permitía a cualquiera y todos los ciudadanos a insultar a los bufones, a golpearlos e incluso, si estaban de humor, matarlos, sin correr cualquier riesgo de ser traído a juicio y ser condenados.
Asumo, para no asegurarlo que esta ley no está en vigor, así que puedo continuar con seguridad.
Damas y caballeros, amigos míos, notables de la literatura, en diversas entrevistas televisivas y radiofónicas han declarado: "El premio más alto debe ser concedido sin duda a los miembros de la Academia de Suecia, quienes tuvieron el coraje este año para conceder el Premio de Nobel a un bufón", yo estoy de acuerdo. El suyo es un acto de coraje que colinda con la provocación. Es suficiente considerar el tumulto que ha causado: poetas sublimes y escritores que ocupan normalmente las más altas esferas, y que raramente se interesan en los que viven y se desenvuelven con más humildad, son repentinamente rebasados por alguna clase de ventarrón. Como dije, aplaudo y estoy de acuerdo con mis amigos.
Estos poetas habían subido ya a las alturas de Parnaso cuando ustedes, a través de su insolencia, los derribaron a la tierra, donde cayeron de cara y vientre hacia abajo en el lodazal de la normalidad. Los insultos y el abuso se lanzan contra la Academia de Suecia, para sus miembros y sus antepasados hasta la séptima generación. Los más salvajes de ellos claman: "abajo con el Rey...de Noruega!" Parecen herederos de la dinastía de la confusión. (En este punto pueden girar la página. verá que hay una imagen de un poeta desnudo derribado por un ventarrón.)
Algunos aterrizaron muy bonito en sus partes bajas. Hubo informes de poetas y escritores cuyos nervios e hígados sufrieron terriblemente. Unos pocos días después no había una farmacia en Italia que pudiera despachar un solo tranquilizante. Pero, estimados miembros de la Academia, admitamos ésto, esta vez ustedes se excedieron. Quiero decir que, primero otorgan el premio a un hombre negro, entonces a un escritor judío. Ahora ustedes se lo da a un payaso. ¿Qué pasa? Como dicen en Nápoles: pazziàmme? ¿Hemos perdido nuestros sentidos? También el clero más alto ha sufrido sus momentos de locura. Diversos potentados - electores magníficos del Papa, los obispos, los cardenales y prelados del Opus Dei - todos han ido por el cielo al punto en que ellos aún piden el restablecimiento de la ley que permitió que los bufones fueran quemados en un poste a fuego lento.
Por otro lado puedo decirles que hay un número extraordinario de gente que se regocija conmigo sobre su elección. Y yo les doy las gracias más festivas, en el nombre de multitudes de mimos, bufones, payasos, funámbulos y cuenta cuentos. (Esto es dónde estamos nosotros ahora [indica una página].)
Y hablando de cuenta cuentos, yo no debo olvidarme que ésos del pueblo pequeño en Lago Maggiore dónde nací y crecí, un pueblo con una tradición oral rica. Ellos eran viejos cuenta cuentos, los sopladores de vidrio magistrales que me enseñaron a mí y a otros niños la artesanía, el arte de girar los hilos fantásticos. Nosotros podríamos escucharlos estallar en risas - la risa que se atascaría en nuestras gargantas como la alusión trágica que trasciende en cada sarcasmo sobre nosotros mismos.
De aquellos días yo mantengo fresco en mi mente el cuento de la Piedra de Caldé. "Hace muchos años", comenzó el viejo soplador de vidrio, "camino arriba en la cima de ese precipicio escarpado que sube del lago, había un pueblo llamó Caldé. Cuando aconteció, este pueblo se asentaba en un pedazo de piedra floja, la cual día a día, se deslizaba hacia abajo hacia el precipicio. Era un pueblo pequeño espléndido, con un campanario, una torre fortificada en su pico y un grupo de casas, una después de la otra. Es un pueblo que hubo una vez y ahora se ha ido. Desapareció en el Siglo decimoquinto.
"¡Oigan!, gritaban los campesinos y los pescadores en el valle abajo. 'Ustedes se deslizan, ustedes se caerán de allí'. "Pero los habitantes no los escuchaban, rieron y aún se burlaron de ellos: “piensa usted que es bastante listo, tratar de espantarnos para que escapemos de nuestras casas y nuestra tierra para tomarlas. Pero nosotros no somos estúpidos". Ellos continuaron cultivando la vid para sus vinos, sembrando sus campos, se casan y hacen el amor. Ellos fueron a la masa. Ellos sentían la piedra deslizarse bajo sus casas pero no pensaban en ello. “Es la piedra que se asienta, es bastante normal”, dijeron, alentando uno al otro. El gran pedazo de piedra estaba a punto de hundirse en el lago. “¡Cuidado, tienen agua hasta los tobillos¡” gritó la gente en la orilla del lago. "Tonterías, eso es apenas agua de desagüe de las fuentes, es apenas un poco de humedad”, dijeron los pobladores, y así, lentamente pero seguro el pueblo entero fue tragado por el lago. "Gurgle. . . Gurgle. . . Salpica. . . Se hunden. . . Las casas, los hombres, las mujeres, dos caballos, tres asnos. . . Heehaw. . . Gurgle.
Intrépido, el sacerdote continuó recibiendo la confesión de una monja: 'absolvi de Te. . . Animus. . . Santi. . . Guurgle. . . Aame. . . Gurgle. . .' La torre desapareció, el campanario se hundió con campanas y todo; y su Dong. . . ding. . . Dop. . . Plock. . . ¡ "Aún hoy", continuó el viejo soplador de vidrio, "si usted mira hacia abajo en el agua desde ese montículo que sale del lago, y si en ese mismo momento en una tormenta cae un relámpago que ilumina el fondo del lago, usted puede ver todavía - increíble como puede parecer! - El pueblo sumergido, con sus calles tranquilas intactas e incluso los mismos habitantes, caminando alrededor se repiten en tono locuaz a sí mismos: “nada ha pasado”. El pez nada de aquí para allá ante sus ojos, aún en sus orejas. Pero ellos solo se sepillan y dicen: “no hay nada de que preocuparse, es apenas alguna clase de pez que aprendió a nadar en el aire”.
¡ "Atchoo! ¡ salud! gracias . Hoy es un día un poco húmedo. . . más que ayer. . . pero todo está bien”. Ellos han tocado el fondo, pero no les importa, nada ha pasado en lo absoluto." Esto puede ser perturbador aunque, no hay que negar que un cuento como este tiene algo decirnos. Repito, yo les debo mucho a éstos a sopladores de vidrio, y ellos - se los aseguro - están inmensamente agradecidos con ustedes, los miembros de esta Academia, por recompensar a uno de sus discípulos. Y ellos expresan su gratitud con una explosiva exuberancia. En mi pueblo natal, la gente jura que en la noche llegó la noticia de que uno de sus propios cuenta cuentos recibió el Premio de Nobel, un horno que había estado apagado por unos cincuenta años repentinamente hizo erupción en una andanada de llamas, rociando alto en el aire - como un gran final con fuegos artificiales - innumerables astillas de vidrio de colores, que entonces llovieron hacia abajo en la superficie del lago, liberando una nube impresionante de vapor. (Mientras ustedes aplauden, tomaré una bebida de agua. ¿ [dirigiéndose al intérprete:] le gustaría un poco?

Es importante que ustedes hablen entre ustedes mismos mientras bebemos, pues si ustedes tratan de oír el gurgle gurgle que produce el agua cuando tragamos, nos ahogaremos y empezaremos a toser. Así que en vez de eso ustedes pueden intercambiar gentilezas como "Ah, qué encantadora noche, ¿no es cierto?".

Fin del intermedio: acudimos a una página nueva, pero no se preocupen, iremos más rápido desde aquí.)

Por encima de todo, esta noche merece un fuerte y solemne agradecimiento un extraordinario amo del escenario , poco conocido no sólo para ustedes y para la gente de Francia, Noruega, Finlandia. . también para la gente de Italia. Aún él era, hasta Shakespeare, indudablemente el más grande dramaturgo del renacimiento Europeo. Yo me refiero a Ruzzante Beolco, mi más grande maestro junto con Molière: ambos actores - dramaturgos, ambos ridiculizados por los adelantados hombres de letras de sus tiempos. Sobre todo, ellos fueron despreciados por traer a los escenarios la vida diaria, las alegrías y la desesperación de la gente común; la hipocresía y la arrogancia del alto y poderoso; y la injusticia incesante. Y su mayor e inolvidable culpa era que: al decir estas cosas, ellos hicieron reír a la gente. La risa no complace al poderoso.

Ruzzante, el padre verdadero de la Commedia dell'Arte, construyó también su propio idioma, un idioma de y para el teatro, basado en una variedad de lenguas: los dialectos del Valle Po, las expresiones en latín, español, aún alemán, todo mezclado con sonidos onomatopéyicos de su propia invención. Es de él, de Beolco Ruzzante, del cual he aprendido a liberarme de la escritura literaria convencional y para expresarme con palabras que ustedes pueden masticar, con sonidos inusuales, con variadas técnicas de ritmo y respiración, aún con discursos vagos y sin sentido gramatical.

Permítanme dedicar una parte de este prestigioso premio a Ruzzante.

Hace algunos días, un actor joven de talento magnífico me dijo: "Maestro, usted debe tratar de proyectar su energía, su entusiasmo, a la gente joven. Usted les tiene que dar esta carga suya. Usted tiene que compartir su conocimiento y la experiencia profesionales con ellos". Franca, - mi esposa - y yo nos miramos uno al otro y dije: "El Tiene razón". Pero cuándo enseñamos a otros nuestro arte, y compartimos esta carga de fantasía, ¿a qué fin servirá? ¿a dónde se irá el beneficio?

En los pasados dos meses, Franca y yo hemos visitado varios campus universitarios para ofrecer talleres y seminarios ante audiencias jóvenes. Ha sido sorprendente - por no decir perturbador - al descubrir su ignorancia acerca de los tiempo en que vivimos. Les hablamos acerca del procedimiento actual en Turquía en contra los culpables acusados de la masacre en Sivas. Treinta y siete de los primeros intelectuales democráticos del país, reunidos en el pueblo de Anatolia para celebrar la memoria de un famoso comediante medieval del período de los Otomanos, fueron quemados vivos en la oscuridad de la noche, atrapados dentro de su hotel. El fuego era la obra de un grupo de fundamentalistas fanáticos que gozó la protección de elementos dentro del mismo Gobierno. En una noche, treinta y siete de los más célebres artistas, escritores, directores, actores y bailarines Kurdos fueron borrados de esta Tierra.

De un solo golpe estos fanáticos destruyeron algunos de los exponentes más importantes de la cultura Turca. Miles de estudiantes nos escucharon. Las miradas en sus caras hablaron de su asombro y de incredulidad. Ellos nunca habían oído de la masacre. Pero lo que más me impresionó es que aún los maestros y los profesores presentes no lo habían oído. Esa Turquía que está en el Mediterráneo, prácticamente enfrente de nosotros, insistiendo en la unión de la Comunidad europea, todavía nadie había oído de la masacre. Salvini, un notable demócrata italiano, tenía razón cuando observó: "La ignorancia popular de los acontecimientos es la fuerza principal de la injusticia". Pero esta ausencia de mentalidad por parte de los jóvenes ha sido inducida por los que son encargados de educarlos e informarlos: entre la ausencia de mentalidad y la desinformación los maestros y otros educadores merecen primera mención. Los jóvenes sucumben fácilmente al bombardeo de banalidades y obscenidades gratuitas que cada día se les brinda por los medios masivos: las películas despiadadas de acción en la televisión donde en el espacio de diez minutos ellos observan tres violaciones, dos asesinatos, una golpiza y un choque en serie que implica diez coches en un puente que entonces se desploma, después de lo cual todos: coches, sus conductores y sus pasajeros se precipita al mar. . . Sólo una persona sobrevive a la caída, pero él no sabe nadar y se ahoga, a la salud de la muchedumbre de mirones curiosos que ha aparecido repentinamente en la escena.

En otra universidad nosotros deformamos el proyecto - por cierto- para manipular material genético, o más específicamente, la propuesta del Parlamento europeo para permitir los derechos de patente sobre organismos vivos. Podríamos sentir cómo el tema mandó un escalofrío a la audiencia. Franca y yo explicamos cómo nuestro Eurócratas, encendidos por poderoso y ubicuos multinacionales, preparan un esquema digno del complot de una película de horror de alta fidelidad llamada “Frankestein’s pig brother” ("hermano puerco de Frankenstein"). Ellos tratan de obtener la aprobación de los directivos que (de obtenerla) autorizarían a la industria para tomar las patentes sobre seres vivos, o de partes de ellos, creados con técnicas de manipulación genética que parece ser extraída de "El Aprendiz de Hechicero".

Así es cómo funcionaría: manipulando la constitución genética de un puerco, un científico tiene éxito al hacer al puerco más a semejanza de un humano. Por este arreglo llega a ser mucho más fácil quitar del puerco el órgano de su elección - un hígado, un riñón y trasplantarlo a un humano. Pero para asegurar que los órganos trasplantados de puerco no sean rechazados, es también necesario transferir ciertos pedazos de información genética del puerco al humano. El resultado: un puerco humano (aunque ustedes dirán que ya existe abundancia de ellos). Y cada parte de esta criatura nueva, este puerco humanizado, estará sujeto a las leyes de patente; y quien sabe si desea una parte de los derechos de autor que recibe la compañía que lo "inventó".

Las enfermedades secundarias, las deformaciones monstruosas, las enfermedades contagiosas - todo es opcional, incluido en el precio. . . El Papa ha condenado fuertemente esta brujería genética monstruosa. El la ha llamado una ofensa contra la humanidad, contra la dignidad del hombre, y ha subrayado la total e irrefutable falta de valores humanos del proyecto.

Lo más asombroso es que mientras esto acontece, un científico americano, un ilusionista notable - ustedes han leído probablemente acerca de él en los diarios - ha tenido éxito al trasplantar la cabeza de un mandril. El cortó las cabezas de dos mandriles y los cambió. Los mandriles no se sintieron del todo bien después de la operación, de hecho, los dejó paralizados, y ambos murieron poco tiempo después, pero el experimento funcionó, y eso es la gran cosa. Pero aquí está lo extraño: este Frankenstein de los tiempos modernos, un cierto Profesor White, es al mismo tiempo un miembro distinguido de la Academia de Ciencias del Vaticano. Alguien debe advertir al Papa.

Al promulgar estas farsas criminales a los jóvenes en las universidades, ellos rieron. Ellos dirían de Franca y de mí: "Ellos Son un disturbio, ellos vienen con los cuentos más fantásticos". Ni por un momento, aún con un indicio en sus espinas dorsales, ellos tomaron las historias que dijimos como verdaderas. Estos encuentros nos han reforzado en nuestra convicción de que nuestro trabajo es - de acuerdo con la exhortación del magnífico poeta italiano Savinio - "contar nuestro propio cuento". Nuestra tarea como intelectuales, como personas que suben al púlpito o al escenario, y que de forma más importante nos dirigimos a los jóvenes, nuestra tarea no es solamente mostrarles métodos, cómo usar los armamentos, cómo controlar la respiración, cómo usar el estómago, la voz, el falsete, el “contracampo”. No es suficiente enseñar una técnica o un estilo: tenemos que mostrarles lo que acontece a nuestro alrededor. Ellos tienen que ser capaces de decir su propio cuento. Un teatro, una literatura, una expresión artística que no habla de su propio tiempo, no tiene relevancia.

Recientemente tomé parte en una gran conferencia con una gran cantidad de gente donde traté de explicar, especialmente a los participantes más jóvenes los pormenores de cierto caso italiano de tribunal. El caso original tuvo como resultado siete procedimientos separados, al final de los cuales tres políticos izquierdistas italianos fueron sentenciados a 21 años de encarcelamiento cada uno, acusados del asesinato de un comisionado de la policía. He estudiado los documentos del caso - como hice cuando preparé la Muerte Accidental de un Anarquista - y en la conferencia hice el recuento de los hechos correspondientes, que son realmente bastante absurdos, aún ridículos.. Pero en un cierto punto me di cuenta de que hablaba a oídos sordos, por una sencilla razón, mi audiencia era ignorante no sólo del caso mismo, de lo que había acontecido cinco años antes, diez años antes: la violencia, el terrorismo. Ellos no supieron nada acerca de las masacres ocurridas en Italia, los trenes que volaron, las bombas en el piazze o los ridículos casos de los tribunales que se han arrastrado desde entonces.

La cosa terriblemente difícil es hablar acerca de lo que acontece hoy, tengo que comenzar con lo que aconteció hace treinta años y entonces trabajar hacia adelante. No es suficiente hablar acerca del presente. Y poner atención no solamente en Italia: la misma cosa acontece por todas partes, por toda Europa. He tratado en España y encontrado la misma dificultad; he tratado en Francia, en Alemania, aún tengo que tratar en Suecia, pero lo haré.

Para concluir, permítanme compartir esta medalla con Franca. Franca Rame, mi compañera en la vida y en el arte que ustedes, los miembros de la Academia, reconocen en su premio como actriz y autora; cuya mano aparece en muchos de los textos de nuestro teatro. (En este preciso momento, Franca está en un escenario teatral en Italia pero se reunirá con migo pasado mañana. Su vuelo llega al mediodía, si ustedes gustan todos podemos ir por ella al aeropuerto.)

Franca tiene una gran agudeza, yo lo aseguro. Un periodista le hizo la siguiente pregunta: "Y cómo se siente ser la esposa de un ganador del Premio Nobel? ¿tener un monumento en su hogar?" A lo que ella contestó: "no estoy preocupada, ni me hace sentir en desventaja; he estado en entrenamiento durante mucho tiempo. Hago mis ejercicios cada mañana: flexiono mis manos y mis rodillas, y de esa manera me he acostumbrado a favorecer al pedestal de un monumento. Estoy bien respecto a eso.

Como he dicho ella tiene una gran agudeza. A veces ella gira su ironía aún contra ella misma.

Sin ella a mi lado, dónde ha estado durante la vida, yo nunca habría alcanzado el trabajo que ustedes han visto apropiado para honrar. Juntos hemos preparado y hemos recitado miles de actos, en teatros, en fábricas ocupadas, en universidades, aún en iglesias, en prisiones y parques citadinos, en el sol y en la lluvia, siempre juntos. Hemos tenido que aguantar el abuso, los asaltos de la policía, los insultos y la violencia, y es Franca quien ha tenido que sufrir la agresión más atroz. Ella ha tenido que pagar más profundamente que cualquiera de nosotros, con su cuello y miembro en el equilibrio, por la solidaridad con el humilde y el golpeado, como ha sido nuestra premisa.

El día que se anunció que se me concedió el Nobel yo me encontraba enfrente del teatro en Vía di Porta Romana en Milán donde Franca, junto con Giorgio Albertazzi, actuaban The Devil with Tits. Repentinamente fui rodeado por una multitud de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de la televisión. Un transporte de pasajeros se detuvo, inesperadamente, el conductor salió para saludarme, entonces todos los pasajeros hicieron lo mismo, ellos me aplaudieron, y todos quisieron estrechar mi mano y felicitarme.

Cuándo en un momento se detuvieron y como una sola voz gritaron "¿dónde Está Franca?" Ellos comenzaron a gritar "Francaaa" hasta que, poco después, ella apareció. Conmovida, ella se bajó a abrazarme.

En ese momento, como de la nada, apareció una banda que no tocaba nada, pero con instrumentos de viento y tambores. Se compuso de niños de todas partes de la ciudad y, cuando eso pasó, tocaban juntos por primera vez. Ellos golpearon arriba "Porta Romana bella, Porta Romana" a ritmo de samba. Yo nunca había oído nada tan desafinado, pero esa fue la más bella música que Franca y yo hemos oído jamás. Créanme, este premio pertenece a ambos.

Gracias.



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