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ROMA Y EL CRISTIANISMO

Por Mayra Hernández

.El vínculo existente entre Roma y el espíritu religioso siempre estuvo presente. Para los antiguos romanos la religión lo era todo, la política y las creencias conformaban una unidad que constituía los principios de la Polis y la Civitas. Los sacerdotes paganos eran funcionarios públicos y la Ciudad Estado era la reunión de aquellos que poseían los mismos dioses. De esta manera, se evidencia la marcada divergencia entre la religión romana y la cristiana, donde la significación religiosa no era solo el nexo entre el hombre y la deidad, sino que constituía la base fundamental de su organización socio-política.
Pese a estas concepciones, Roma permitía y protegía legalmente la libertad de culto de los pueblos conquistados dentro de su sociedad, todas las divinidades eran bien acogidas como establece el escritor latino Ovidio: "Roma es digna de que a ella vayan todos los dioses”, el problema surgía cuando estas nuevas doctrinas atentaban o amenazaban al máximo poder político romano. Es paradójico que los cristianos fuesen la excepción a esta realidad, tanto que llegaron a ser un pueblo acosado por el ejercito romano en encarnizadas persecuciones, lo que lleva a pensar que el cristianismo o la actuación de sus practicantes pudieran haber promovido situaciones que alteraban el equilibrio político y social, basados en su concepción hacia los romanos como un pueblo mundano dominado por el poder demoníaco.
Tertuliano afirma que en un principio el cristianismo dio sus primeros pasos a la sombra del judaísmo, del que los romanos no lo diferenciaban sin tener mayores problemas, en tanto las primeras persecuciones no fueron del ejército romano contra los cristianos sino de los judíos contra ellos mismos. No se puede negar que la historia de la primera iglesia judía de Jerusalén se abre con el acecho realizado por sus mismos hermanos de raza y religión, dado que los primeros creyentes judíos no pensaban pertenecer a una nueva religión fuera del judaísmo; de hecho el apóstol Pablo comenzó como un símbolo del odio visceral del judaísmo tradicional contra el judaísmo mesiánico de la nueva secta de los seguidores de Yeshua ben Elohim (Jesús judío). Por tanto, esta primera persecución, se trató más de un acecho del judaísmo tradicional contra una nueva corriente dentro del mismo judaísmo, que terminaría por desgajarse definitivamente de él con la romanización de la fe en el Mesías judío.
Es para el año 51–52 d.C (según Seutonio y Hechos 18:2) que esta situación cambia con la expulsión de los judíos de Roma por mandato del Emperador Claudio debido a los frecuentes tumultos ocurridos a causa de un tal "Cresto" (Corrupción latina de Christus). A partir de este momento histórico, los judíos intentaron distinguir la diferencia entre ellos y los cristianos, ya que eran los seguidores de Cristo quienes poseían la conducta anárquica por la cual se iniciaron las persecuciones por parte del ejército romano, que duraron un período aproximado a tres siglos hasta la conversión del Emperador Constantino al cristianismo.
Hoy en día se piensa que muy probablemente el cristianismo conocido no era el practicado por el mismo Jesús, dado que la evidencia que se posee del mismo proviene de una recopilación de evangelios escogidos por el hombre, por la iglesia católica romana en el Concilio de Nicea donde, la elección tuvo lugar para limpiar todos aquellos pensamientos de libertad que pudieran generar sublevación o libertad de acción contra el poder político que era la iglesia. Los preceptos que pudiera haber transmitidos Jesús fueron los gnósticos.

Naturaleza de las persecuciones anticristianas
Hasta que los emperadores romanos del siglo IV no vieron en el cristianismo un aliado interesante para mantenerse en el poder y tener unido al imperio, lo persiguieron de muy diversas maneras. Al discutir la persecución, se debe distinguir con cuidado entre:
Ø persecución oficial del Estado;
Ø actos de violencia popular (los que pueden ser tácitamente permitidos por el estado)
Ø el efecto colateral de guerras u otras agitaciones sociales.
Para los primeros cristianos, el hecho del martirio era causa de bienaventuranza, como lo establece Mateo 5: 11-12:
"Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros"
De hecho, muchos mártires respondían a su sentencia de muerte con un "Deo gratias" -"Gracias a Dios"-. Jesús mismo nos dejó bien claro el tipo de persecuciones por las que los verdaderos cristianos pasarían en todos los tiempos, muchas veces de parte de falsos cristianos que decían representar a la "verdadera y única iglesia", así esta escrito en Mateo 10:16-22:
"He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo"
Esta serie de argumentos eran los que provocaban una actitud desafiante por parte de los cristianos hacia el gobierno romano; ellos alteraban el orden publico y provocaban voluntariamente sus sometimientos.
· La naturaleza de las persecuciones del siglo I
En los comienzos del cristianismo el hecho de llamarse cristiano podía suponer en el mejor de los casos la muerte y el bautismo muchas veces era la antesala del Circo Romano y los leones. Entonces ser cristiano era una decisión de vida o muerte.
Para este siglo se suscitan dos persecuciones importantes, la persecución de Nerón y la de Domiciniano.
Tertuliano de Cartago, conocedor de las leyes romanas afirma que existió una ley del Emperador Nerón contra los cristianos, cuyo fundamento básicamente se basaba en que no era lícito ser cristiano. De este modo, aunque los mismos paganos que los condenaban se daban cuenta de la inocencia de los cristianos se basaban en que la ley esta por encima de la verdad y había que obedecerla; es decir, sin importar que el acusado fuese inocente o ciudadano ejemplar, el delito era el simple hecho de ser cristiano, y poner su conciencia por encima de las leyes humanas que le condenan. Aunque la ley existía, el acecho hacia los cristianos inicia cuando ocurre el incendio de Roma provocado por Nerón, quien culpa a los cristianos para librarse del escarnio público. Este hecho lo narra un historiador pagano llamado Tácito de la siguiente manera:
“A pesar de todos los esfuerzos humanos, de la liberalidad del emperador y de los sacrificios ofrecidos a los dioses, nada bastaba para apartar las sospechas ni para destruir la creencia de que el fuego había sido ordenado. Por lo tanto, para destruir ese rumor, Nerón hizo aparecer como culpables a los cristianos, una gente a quienes todos odian por sus abominaciones, y los castigó con muy refinada crueldad. Cristo, de quien toman su nombre, fue ejecutado por Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio. Detenida por un instante, esta dañina superstición apareció de nuevo, no sólo en Judea, donde estaba la raíz del mal, sino también en Roma, ese lugar donde se dan cita y encuentran seguidores todas las cosas atroces y abominables que llegan desde todos los rincones del mundo. Por lo tanto, primero fueron arrestados los que confesaron [ser cristianos], y sobre la base de las pruebas que ellos dieron fue condenada una gran multitud, aunque no se les condenó tanto por el incendio como por su odio a la raza humana… Además de matarles [a los cristianos] se les hizo servir de entretenimiento para el pueblo. Se les vistió en pieles de bestias para que los perros los mataran a dentelladas. Otros fueron crucificados. Y a otros se les prendió fuego al caer la noche, para que la iluminaran. Nerón hizo que se abrieran sus jardines para esta exhibición, y en el circo él mismo ofreció un espectáculo, pues se mezclaba con las gentes disfrazado de conductor de carrozas, o daba vueltas en su carroza. Todo esto hizo que se despertara la misericordia del pueblo, aun contra esta gente que merecía castigo ejemplar, pues se veía que no se les destruía para el bien público, sino para satisfacer la crueldad de una persona (Anales 15:44)."
Como Nerón era considerado tirano duró poco tiempo en el poder luego de lo acontecido, se abolieron muchas de sus leyes pero no la que atentaba contra los cristianos. Transcurrieron pocos años de calma para estos, cuando nuevamente se suscita otra persecución ordenada por Domiciniano, quien era amante de la religión romana y el cristianismo le resultaba amenazante.
Domiciniano se basó en el hecho de que Tito había destruido el templo de Jerusalén, por lo que la ofrenda anual que los cristianos y judíos enviaban hacia allá ahora debería ser para Roma. Estos se negaron y por ello, comenzó el acecho hasta que fue destituido por el senado por tirano. Tanto esta persecución como la de Nerón solo se llevo a cabo en Roma.

· La naturaleza de las persecuciones del siglo II
En este siglo, la persecución se basa en el Rescripto de Trajano "Los que confiesen el nombre de cristianos han de ser ejecutados, los que lo nieguen, absueltos", realizado por Plinio El Joven. El acecho no es contra los posibles males o delitos que hayan podido causar los cristianos, sino contra el nombre de cristiano; las personas pueden vivir con tranquilidad siempre y cuando no sean denunciados públicamente como cristianos. Como lo establece Tertuliano "Si confesamos, se nos tortura; si perseveramos se nos castiga; si apostatamos se nos absuelve, pues la persecución es solo contra el nombre… ¿Cómo es que en vuestras sentencias leéis: "fulano el cristiano"?, ¿porqué no escribís también "homicida" si ser cristiano implicase también ser homicida? ¿Porqué no también incestuosos o cualquier otro crimen que creáis que cometamos?" (Apol. 2:20)
En realidad los legisladores y nobles sabían que los cristianos no habían cometido otro crimen que el hecho de llevar ese nombre. Las calumnias de asesinato, canibalismo, incesto, adoración de un crucificado con cabeza de asno y barbaridades semejantes, solo las creía y alimentaba el populacho, la masa manipulada. El cristianismo contaba con opositores fanáticos entre el bajo clero pagano, entre los numerosos adivinos y curanderos ambulantes que engañaban a las gentes de más baja extracción, estos infundían en la masa pagana todos sus rencores sobre el cristianismo y lo acusaban de todos los males que pudiesen imaginar, por lo que en todo momento, contando las fiestas del circo romano se gritaba reclamando el suplicio de estos inocentes “Los cristianos al león”.
§ La naturaleza de las persecuciones del siglo III
Es a partir del siglo III que se inicia el régimen de persecución sistemática y de exterminio del cristianismo con métodos cuidadosamente elaborados. Ya la gente no se convencía tan fácilmente con los rumores y tras dos siglos de acecho, en vez de erradicarse la nueva religión se había extendido en todos los estratos sociales, poniendo en peligro la religión tradicional romana.
Septimio Severo prohibió hacia el 202 d.C toda propaganda cristiana y judía, pero los perseguidores más encarnizados fueron Decio en 249 d.C. y Valeriano 258 d.C, quienes decretaron el exterminio en toda la extensión del Imperio Romano.

· La última persecución

La última de las persecuciones fue realizada por Diocleciano entre el 259 al 303 d.C tras el Emperador Constantino por su conversión al cristianismo. Este cambio de religión fue más por conveniencia política que por motivos religiosos, el cristianismo se había difundido desde los paganos hasta las clases elitescas y Constantino estaba decidido en crear unidad para facilitar el gobierno.
Para Constantino, el cristianismo vendría a ser la culminación del proceso unificador que había estado obrando en el Imperio desde hacía años. Había logrado que sólo hubiera un emperador, una ley y una ciudadanía para todos los hombres libres. Sólo faltaba una religión única para todo el Imperio. Para ello era preciso que hubiera igualmente una sola Cristiandad, uniformada al máximo posible. De esta manera, las discusiones doctrinales o disciplinarias de la Iglesia se convirtieron en problema de Estado, por lo que emperador invocó el primer concilio ecuménico “El Concilio de Nicea” donde se eligieron los evangelios por los cuales se debería regir el cristianismo, los cuales por supuesto, eran los mas conveniente para el ejercicio del poder y el control de las masas, dado que la voluntad divina era la voluntad de la elite regente.

Los gnósticos

La palabra gnosis tiene su origen en el griego y significa conocimiento a través de la observación. Muchos la definen como la enseñanza que permite al hombre obtener información real de si mismo y de todo aquello que lo rodea (sin teorías ni complicados planteamientos), por medio de la experiencia directa y de ciertos principios que impulsan a comprobar directamente las enseñanzas que recibimos dejando de lado los dogmas y las creencias. Estos principios básicos son idénticos tanto en el Buda como en Jesús, todos entregaron un mensaje gnóstico con un principio universal e impersonal.
El gnosticismo se desarrolló paralelamente con el cristianismo, muchos de sus seguidores también eran cristianos y enseñaban una síntesis de las dos creencias lo que produjo gran controversia para su momento, ambos creían representar la iglesia verdadera y se acusaban mutuamente de ser intrusos, hermanos falsos e hipócritas. La diferencia organizativa entre ambas doctrinas era notable, para los ortodoxos bastaba cumplir ciertos requisitos para ser miembros de la iglesia: confesar el credo, aceptar el ritual del bautismo y obedecer al credo lo que la hacia mucho mas universal ya que para los gnósticos era más importante valorar a cada candidato según su madurez espiritual, percepción o santidad.
Los gnósticos llegaron a ser perseguidos por los mismos cristianos ortodoxos por herejes, ya que ellos rechazaban la idea gnóstica que el conocimiento de Dios pudiera lograrse conociéndose a sí mismo y no a través de Cristo, porque no tomaban la interpretación literal de los evangelios, porque interpretaban el Reino de Dios no como un hecho real esperado en la historia, sino como una transformación interna y porque se preocupaban más de su desarrollo espiritual que en cumplir las responsabilidades para con la iglesia.
Los evangelios gnósticos fueron encontrados en diciembre de 1945 en Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Una colección de 13 papiros con 52 textos escritos en griego hace unos 1.500 años, todos ellos habían sido denunciados como heréticos, por los cristianos ortodoxos en la mitad del siglo II. A partir del siglo IV, tras la conversión al cristianismo del emperador Constantino, el castigo a los herejes fue más severo, al punto de que la posesión de libros denunciados como heréticos se convirtió en delito y los ejemplares encontrados eran destruidos. Hasta los descubrimientos de Nag Hammadi no existían textos originales en los que pudieran estudiarse los planteamientos gnósticos.

Cristianismo en la actualidad

El cristianismo surgió entre un pequeño número de judíos y pese a todas las vicisitudes a los que fueron sometidos, la religión se difundió al punto a ser tomada por los mismos romanos. Esta doctrina tuvo muchas tendencias que fueron frenadas por los concilios para el control político del Estado pero aun en el actual momento histórico, todas las antiguas religiones se van diversificando en nuevas doctrinas que otorguen un mayor nexo con la personalidad y necesidades del hombre moderno. El cristianismo en el siglo XX fue caracterizado por una fragmentación acelerada, el siglo vio el levantamiento de grupos liberales y conservadores, así como una secularización general de la sociedad occidental. La Iglesia Católica Romana instituyó muchas reformas para modernizarse y la serie de guerras y conflictos políticos generaron movimientos de masas populares produciéndose fusiones entre el cristianismo oriental y occidental.
Todavía en la actualidad, muchos de las personalidades al poder siguen regulando la práctica de las religiones y acechando algunas veces a sus practicantes, por lo que se observa que aunque las sociedades han evolucionado en muchos sentidos, siempre existe algo dentro del ser humano mismo que se desboca con la posesión del poder, actuando como si se siguiese en la época antigua. Si se piensa que las persecuciones son cosas del pasado basta con solo observar los hechos ocurridos en países musulmanes o comunistas; por ejemplo, la República Popular China que permite solo iglesias reguladas por el gobierno y regularmente toma duras medidas a iglesias en casas o católicos clandestinos. Así como también, se evidencia características retrógradas en alguno de los practicantes cuando hacen de su doctrina la única verdad y modo de vida, incentivando mucha veces la intolerancia religiosa, genocidios y suicidios colectivos.


Bibliografía

Crépon, P.- Los Evangelios Apócrifos.- Edad
Hutin, S.- Los Gnósticos.- Editorial Universitaria
Pagels, E.- Los Evangelios Gnósticos.- Grijalbo


Paginas consultadas:
es.wikipedia.org/wiki/Gnosticismo
www.alcione.cl
www.cristianismo-primitivo.org/siglo_I/la_naturaleza_de_las_persecucion.htm
www.geocities.com
www.legionhermosillo.com.mx/gnosticos.html

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