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Del Camino de Santiago, Yo también fui un perro andaluz,
Mi vida con el ruido
por Jüri Talvet

 

Del Camino de Santiago

(Ecos)

Ayer, en el ascensor, tenté los cinco dedos
de la fama,
ante una duda elemental: ¿la rosa, o bien su nombre?
Luego, en la catedral, hundí los cinco dedos de mi mano
en el mármol transido,
y de cada uno de ellos alzó el vuelo
una masa de aves,
que iría a sumergirse en el fondo de los siglos,
desde aquí, desde los límites de Europa:
Finisterre

Bajo tus pies, san Jaime, oh oscuro Santiago
(mientras fuera batía la lluvia de cien años;
Galicia es como Estonia),
anhelaba el amor, la amistad, y que se prolongara,
aunque fuera un instante solamente, nuestra edad
torpe e inepta.
Lo sentí de inmediato: estaba locamente enamorado de ti,
allí, con otra lluvia, del lado del corazón.
Ayer Eco, el boloñés barbudo, preñado de signos,
bordeaba diestramente las simas de su amor.
Lo importante es ser diestro: detrás de cada signo,
de cada juego,
la noche, en cualquier caso, nos bosteza
maldiciones y augurios.
¿Qué podemos hacer sino soñar
con el eco del logos, con el nombre de la rosa,
o con nosotros mismos
en medio de ese logos que ya se descompone,
de esa rosa que
ya se marchita, en la danzante oscuridad del reto
de cada yo esencial?
La antigua pesadilla-amiga nos inculca su aliento:
¡Surque el aire camino de la noche
el sueño de la razón con alas de murciélago!
Pero que el viento haga agitar tus alas,
querido y mustio corredor de vallas,
papagayo en las vallas del aire,
eco sintomático
y crestomático del ser,
muriendo de risa.

II
(Carlomagno et alii)

Balbuceos en latín inundaban el ámbito de la catedral
cuyo espacio empezaron a llenar miles de manos infantiles.
fructus ventris fructus ventris fructus fructus fructus
Abajo, obediente a la tierra, la cáscara acotada
por los enjutos brazos de los engendros de Satán.
Y resonando arriba, los golpes aguerridos de los cascos
de los corceles árabes.
Moros y cristianos.
Posmodernismo inmemorial: mezcla de alubias negras y arroz blanco
decretada por el Dios Mulato: sólo así tendrá sabor.
Penumbra. Claroscuro.
Sobre tu suelo, Santiago, caía de hinojos -dice la leyenda-
el señor de los francos.
Y el vástago menor de Carlomagno -cuenta Eco-
empezó a construir en París la planta superior de la Academia.
Llegó, pues, el momento: entre lo más ansiado
está esta lengua ecuménica que ha de acabar con tanta algarabía babélica
que hastía hasta el oído más estoico.
Cuestión interesante: ¿de dónde llegará ese Lector Cósmico
que explique el Texto de los textos de los textos,
el Prometeo que hurte la llave cábala del portal misterioso
de Babel?
En verdad en verdad siempre has estado aquí, muy cerca
de mi aliento.
Mi lengua, mi hambre, mi temor,
mi amor, ya llego,
ya taladro con mi aliento un resquicio
en la jaula congelada de la imaginación.

III
(El sueño de Europa)

Realmente la tarea consiste en multiplicar el cielo azul,
sereno sueño del alba,
y arrancar el velo gris que le cubre los ojos,
ser el lago cristalino que lave su mirada, el bosque
que le ofrezca su lecho de verdura, sin temer ser el océano
que se despereza, el pozo que se aclara.
La república, obviamente, imita la libertad.
Cada Estado es la impronta de un sello,
cada presidente, un loro de cartón.
En cada república se vuelve a aprender el vuelo de salida
de los artificiosos corredores inventados por el arquitecto inmemorial,
al mismo tiempo que el poder, por sus dulzurronas grietas
succiona loros y leones,
garrapatas y hombres.
Conviene recelar de los sectarios, esos orates bárbaros.
Más vale ser un bárbaro pagano, un hombre hasta los pies.
Más vale ser incluso un fanático romano, o un pobre Cristo.
El culpable de todo es el miedo de amar.
No era justo el cándido clamor de la manzana,
mientras el fregadero gemí justamente bajo la carga insoportable
de los escrúpulos nocturnos.
No estamos aquí para desparramar inútilmente la cultura:
ésta nace de sí, y luego nos engendra.
Mientras los picos presidenciales callan
y, preñado de gozos, parturiento, plañe Occidente,
incapaz de dar a luz,
Europa echa brotes invisibles de equilibrio,
siempre verdes, del lado del corazón.


Yo también fui un perro andaluz

¡La muerte arranca en mí
tus hórridas muelas hondamente arraigadas!
Soy otro: un lujoso automóvil volador
que te muestra reluciente
el color-seña de su marca,
el perro que ha olvidado su ladrido,
ese perro-juguete obligado a ladrar.
(Yo también fui un perro andaluz)
El misterio está en la masa. En la masa
caben todos los misterios y todas las astucias.
Soy un puente colgante entre dos bocas:
intuyo, canalizo palabras pulcras y palabras soeces.
Mi suelo es el pasado y mi techo, el futuro.
Soy voluta sin voz. Hago voltear
el presente alrededor de un dedo.
Soy la panza cubierta de musgos perennes
del acueducto dormido sobre ocho muslos
formidables y fuertes por el que fluyen
las aguas de un tiempo hacia otro tiempo.


Mi vida con el ruido

Es cierto que dicen: "No tienen sentido ni profundidad".
(Como si el tener sentido diera el derecho
a poder comer el pan de cada día.)

Tan sólo tienen ruido, unas bocas
enfrentadas a guiños, dientes claros
que se fulminan entre sí.

Nosotros, los profundos, encerramos
en el silencio imperturbable del ataúd los pensamientos.

La risa clara de ellos, el martilleo intenso
de sus voces derriban las paredes, penetran
cualquier hueso que aún tenga algún hálito de vida.
(Los huele cada insecto, cada árbol.)

Nosotros trabajamos para ganarnos el amor.

Ellos aman, aun sin trabajar, y se alegran.

Nosotros querríamos impregnarlos de profundidad,
hacer que fueran buenos.

Nosotros sí somos buenos, a partir de la oscuridad del pozo,
dicen ellos.

En otoño el viento displicente limpia los rostros de unos y otros.
Hasta el día de nuestra muerte no sabremos
quién debía rendirse a quién con gratitud y encomio.


Coloquios confidenciales
(hablan el Humanismo y la Ilustración)

-Los globos luminosos de tus senos podrían ser
dos soles, dos causas,
pero al caer la noche se marchitan y se rehuyen
irremediablemente.
(Es lo poquito que ha quedado de la Ilustración)

-¿No estás harto de tanto ironizar?
Observa con cuánta dignidad se recogen
Eco, Derrida y Kristeva
ante la tumba de Nietzsche, de Barthes y de Foucault.

-Pues bien:
los globos de tus senos siguen siendo luminosos
aunque la noche cierre mis ojos
para siempre.
Siguen siendo luminosos,
cuando cierras tú los tuyos,
si así lo ha decidido
el farolero taciturno de la noche.

Puedes creer en los signos que te plazca

Qué más da que tus antepasados
hablaran otra lengua.
(Una lengua que ya nadie conoce.)
Con palabras apenas se formaba
un escudo capaz de dar amparo
para tiempos de paz.
Porque en tiempos de guerra,
en tiempos del amor
me hablabas en una lengua más antigua,
más oscura que el tinte de tu pelo,
más profunda
que aquellos sonidos balbucientes
de tus antepasados,
una lengua
más viva que la sangre
de tus labios rojos,
una lengua capaz de desafiar
renglones de palabras,
que traspasaba audaz
a mi lengua
un sabor más verde
que la hierba,
más marino
que el mar.

Versión castellana
del autor y de Albert Lázaro Tinaut

Nacido en 1945, Jüri Talvet es, desde 1974, profesor de literatura comparada en la Universidad de Tartu, y está considerado uno de los más importantes poetas de Estonia.

Ha publicado cuatro libros de poemas: Äratused ('Despertares', 1981), Ambur ja karje ('El sagitario y el grito', 1986), Hinge kulg ja kliima üllatused ('El progreso del alma y las sorpresas climáticas', 1990) y Eesti eleegia ja teisi luuletusi ('Elegía de Estonia y otros poemas', 1997). Sõnarine, una antología definitiva de la poesía estonia (1995), incluye una selección de poemas suyos.

En 1997 le fue otorgado el Premio Juhan Liiv de la Poesía. Además de su producción poética, la obra de J. Talvet incluye dos libros de ensayos de viaje, Teekond Hispaaniasse ('Un viaje a España', 1985, galardonado con el Premio anual de Estonia en su modalidad de ensayo), Hispaaniast Ameerikasse ('De España a América', 1992), así como una colección de ensayos sobre las literaturas española y catalana, Hispaania vaim ('El espíritu español', 1995). Ha traducido al estonio obras clásicas y modernas, sobre todo de autores españoles y latinoamericanos (Quevedo, Gracián, Espriu, Aleixandre, García Márquez, etc.).

H. L. H.

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